12 años de canciones y sueños: el proyecto santiagueño que el Concejo Deliberante distinguirá
Un extraterrestre que estornuda y cambia de tamaño, un zombie que enseña sobre el bullying y un robot que recicla: los personajes que Brenda y Damián crearon durante más de una década están por recibir una distinción del Concejo Deliberante. ¿Qué hay detrás de cada uno?
Brenda Dupuy y Damián Pacheco llevan más de una década construyendo un universo artístico pensado para los chicos. Con canciones propias, personajes con historia y un mensaje educativo detrás de cada espectáculo, Brenda Show se consolidó como una propuesta que va más allá del entretenimiento.
La historia empezó hace más de 12 años, cuando Brenda —nacida en Lobería, Buenos Aires— conoció a Damián en Las Termas de Río Hondo. Fue ahí donde ambos descubrieron en la animación infantil una vocación que con el tiempo se transformó en un proyecto con identidad propia.
Los primeros pasos fueron en los cumpleaños de sus sobrinos. La reacción de los chicos los convenció de apostar en serio: sumaron sonido, luces, máquinas de humo y burbujas para que cada festejo se convirtiera en algo distinto.
El nacimiento de su hija Eluney, hace más de nueve años, le dio un nuevo impulso al proyecto. Fue entonces cuando empezaron a aparecer las canciones originales. Según cuenta Brenda, muchas llegan a través de sus sueños; después las trabaja junto al productor musical Diego Barla, a quien le tararea los ritmos y le comparte las letras hasta que las composiciones toman forma.
Un elenco con mensaje
Con el crecimiento del proyecto llegaron los personajes, y cada uno tiene su propia historia para contar.
El más querido es Peluchito, un extraterrestre que cayó en Argentina, más precisamente en Santiago del Estero. Es un títere al que Eluney le da vida moviéndolo y poniéndole la voz. Tiene una particularidad: cuando estornuda, puede hacerse grande o chiquito.
También tiene hábitos poco saludables —le encantan las hamburguesas, los panchos, las papas fritas y el huevo frito—, y de ahí surgió una canción sobre la importancia de comer sano. Como suele meterse en problemas, siempre queda una enseñanza detrás de sus ocurrencias.
Corazoncito representa el amor de los niños y transmite valores como la empatía, la amistad y el compañerismo. Zombie Carlito, en cambio, nació para abordar el bullying en las escuelas: su historia cuenta que se volvió malvado porque otros chicos le decían que era feo. A través de él se trabajan las consecuencias de las burlas, la importancia de pedir perdón y el respeto por los demás.
El cuidado del ambiente también tiene su espacio. Buvivak, el robot del reciclaje, recibe una botella vacía y la transforma en una maceta; junto a Panchito, el tachito azul que se alimenta de papeles y cartones, enseña a reciclar. A ellos se suman Mundy, un títere que representa al planeta Tierra y habla del cuidado del agua, y la Papachama, vinculada a la protección de la Madre Tierra. El deporte aparece con Esponjoncito, el gatito de los deportes, que propone juegos a través de su canción "Pelotas".
Música para cada momento de la infancia
La música es uno de los pilares del proyecto. El repertorio acompaña situaciones cotidianas: "Chau Pañal" para dejar los pañales, "Se me cayó un diente", "La pereza de la milanesa" para incentivar la ida a la escuela, y canciones sobre los colores, el arcoíris, el lavado de dientes y las burbujas.
También hay propuestas inclusivas como "Somos especiales" y "Niño por siempre", pensadas para acompañar y celebrar las distintas infancias. Las maestras jardineras tienen su homenaje con una canción especial que suele emocionarlas en su día.
Entre las composiciones más significativas para Brenda está "Un regalo del cielo", dedicada a sus hijos y escrita cuando nació Eluney, cuyo nombre significa justamente eso. Para Navidad hay canciones propias y en Pascuas aparece Pascualito, un conejo gigante hecho como títere de cuerpo. Otra de las más representativas es "Hoy es el Día del Niño".
Vínculos que cruzan fronteras
El crecimiento del proyecto también abrió puertas. Brenda mantiene contacto con referentes argentinos como Panam, Piñón Fijo y Los Mellis de Ropa. En el plano internacional tiene conexión con Luli Pampín, quien en julio la invitó al teatro y con quien compartió una charla sobre proyectos en común: según contó Brenda, a la artista le encantan sus canciones.
A eso se suman los vínculos con Ara, la Princesa de los Niños, de República Dominicana; Tatiana, de México; y Raúl Charlo y Pelina, de España.
El reconocimiento del Concejo Deliberante
Detrás de cada canción, personaje y espectáculo hay un objetivo que Brenda y Damián sostienen desde el inicio: dedicarse plenamente a los chicos, cuidando y respetando las infancias. Ese compromiso es el que motivó la distinción que recibirán del Honorable Concejo Deliberante, un reconocimiento a su recorrido artístico y a su aporte educativo y cultural.
Al enterarse, Brenda se mostró profundamente emocionada. Reconoció que el camino tuvo altos y bajos, pero destacó la decisión de seguir adelante y mantener vivo el proyecto.
Después de más de 12 años, Brenda Show continúa creciendo, creando canciones y dando vida a personajes que buscan dejar algo más que una sonrisa: enseñanzas, valores y recuerdos felices en la infancia de cada chico.
"Seguimos aquí, firmes", resume un recorrido construido con música, imaginación y mucho amor por los más pequeños.