198 metros cuadrados, un poncho tejido por un artesano cordobés y dos pinceles que avanzan juntos sobre el viaducto de El Tropezón: así se pinta el mural que recibe al papa León XIV en Córdoba.
El distribuidor El Tropezón, en el cruce de la avenida Colón con el anillo de Circunvalación, ya tiene andamios y pinceles en movimiento. Allí, entre el barrio Quebrada de las Rosas y Los Robles, dos artistas argentinos comenzaron a retratar al papa León XIV junto al Cura Brochero en un mural de 198 metros cuadrados.
La obra celebra la llegada del sumo pontífice a la provincia y lo ubica en diálogo con su ícono religioso más reconocido. La intervención forma parte del proyecto de Caminos de las Sierras para embellecer y poner en valor los puentes y espacios de la avenida Circunvalación de Córdoba.
Qué muestra la pared
El mural propone un cruce entre lo espiritual y lo local. En primer plano, el papa saluda con una mirada contenedora y de apertura. Delante de él aparece el poncho protector que Córdoba le regalará, con un diseño inspirado en el tejido del artesano Eric Rojas, que simboliza el abrazo con el que la provincia lo recibe.
«Es una composición compleja, de varios planos», contó Ariel Ocampo a Canal 10. «Hay una parte del atardecer que habla de lo celestial, mientras que las altas cumbres representan lo terrenal», describió.
Sobre la inclusión del Cura Brochero en la pintura, el artista explicó que es una forma de conectar lo «santo con la cercanía a la gente». Y sobre la mano levantada del pontífice, con una sonrisa, aclaró que representa una bendición, un saludo a los cordobeses.
Ocampo también contó un detalle de la rutina de trabajo: los días nublados le sirven para pintar más que cualquier otro clima, pero cuando llovizna o llueve es imposible avanzar.
Quiénes están detrás del mural
La cordobesa Jael Airasca, oriunda de Villa Carlos Paz, trabaja junto al bonaerense Ariel Ocampo. La pareja de muralistas tiene cuatro días por delante para completar la superficie sobre una pared del viaducto del distribuidor El Tropezón.
Los dos trabajan juntos desde hace años y suelen realizar grandes murales de forma colaborativa. Habitualmente se reparten el muro en sectores, pero esta vez decidieron pintar juntos toda la superficie, entrelazando sus pinceladas para que la obra se lea como una sola.
«Es una experiencia nueva de comunidad y de dejar el ego de lado», expresó Ocampo sobre ese método, para forjar algo entre los dos «con todas las intenciones que cada uno aporta».
El proyecto también se presenta como un mensaje: «Es una forma de mostrar que la pluralidad de miradas no fragmenta, sino que construye», según un comunicado oficial.