20 años pedaleando 430 km por una promesa: la historia de Miguel Ramos
Miguel Ramos tiene 69 años y este domingo volverá a pedalear 430 kilómetros desde Conscripto Bernardi hasta San Nicolás. Lo que empezó como una promesa hace dos décadas se convirtió en una tradición que este año suma ocho peregrinos. Pero hay un detalle del recorrido final que él mismo reveló y que explica por qué nunca falta.
Miguel Ramos tiene 69 años y este domingo volverá a subirse a la bicicleta para recorrer los 430 kilómetros que separan a Conscripto Bernardi del santuario de la Virgen del Rosario en San Nicolás. Lo hace desde hace dos décadas, cuando una promesa lo llevó a emprender un viaje que nunca imaginó repetir.
La travesía comenzará este domingo con destino a María Grande, donde el grupo descansará en una pensión de una estación de servicio de GNC. Al día siguiente partirán hacia Crespo, luego a Victoria y desde allí cruzarán a Rosario para encarar el tramo final. La llegada está prevista para el jueves 24, a tiempo para la vigilia y las celebraciones del día de la Virgen.
Ramos no es un ciclista que entrene todo el año, pero cuando se acerca la fecha se prepara. "Ahora he andado un poquito más que otros años", contó a UNO. Sin embargo, aclara que el verdadero motor es otro: "Siempre fue muy fuerte el sacrificio, la fe, y cuando uno mira siempre para adelante y nunca mira para atrás, es cuando se llega".
Una promesa que cambió su vida
La historia con la Virgen de San Nicolás empezó mucho antes de su primera peregrinación. A fines de 2001, una sobrina de su esposa fue asesinada por su marido. En medio de ese momento trágico, la familia viajó a San Nicolás y, en una visita al santuario, Ramos pronunció una frase que lo marcaría: "Virgencita, qué lindo sería venir a visitarte en bicicleta desde Conscripto Bernardi".
La idea quedó guardada y recién pudo concretarla en 2003, cuando reservó diez días de vacaciones. "Si lo hubiera pensado, no lo hubiera hecho", reconoció. Se lanzó a la ruta con una bicicleta rodado 26, una mochila y pocas certezas. "Me fui nomás al rumbo, con la Divina Providencia, y que ellos me guíen", relató. Llegó a San Nicolás el 25 de septiembre, alrededor de las 10 de la mañana.
Cinco días de esfuerzo y compañerismo
Los primeros tres años viajó solo. "Solo no me acompañaban la Virgen y Dios", contó. Con el tiempo se sumaron familiares, amigos y vecinos. Uno de sus hijos lo acompañó durante dos años y después se incorporaron peregrinos de distintos lugares. En los últimos años también se abrió la participación a las mujeres. Este año el grupo será de ocho personas, tres de ellas mujeres, provenientes de Bernardi, Federal y Paraná, entre otras localidades.
La travesía se organiza en etapas que combinan resistencia física, descanso y solidaridad. El primer día recorrerán unos 115 kilómetros hasta María Grande. Al día siguiente irán a Crespo, donde la Municipalidad les facilita alojamiento en un espacio para actividades deportivas y de ciclismo. "Es muy buena la atención; inclusive, hasta la comida nos dan", destacó Ramos. Luego seguirán hacia Victoria, uno de los tramos más exigentes por sus pendientes. Para cruzar a Rosario deben contratar un transporte que los lleve junto con las bicicletas, ya que no pueden atravesar el puente pedaleando. El regreso se hace en camionetas facilitadas por el municipio de Bernardi y por amigos.
Mirar hacia adelante
En estos 20 años, Ramos enfrentó lluvias, viento, tormentas, granizo, fiebre y dolores físicos. En una de sus primeras travesías pasó una noche con fiebre en Nogoyá, bañándose con agua fría y tomando medicamentos para poder continuar. Al día siguiente, pese a los chaparrones, volvió a salir a la ruta. Su convicción es siempre la misma: nunca mirar hacia atrás.
Uno de los momentos más intensos ocurre al llegar a Villa Constitución, a unos 15 kilómetros del santuario. "Desde ahí ya me lloro todo", confesó. El llanto reúne recuerdos, agradecimientos y pedidos. Desde hace años, vecinos, familiares y conocidos le entregan cartas con pedidos para la Virgen. "Llevo cartitas que me trae la gente, cartitas para pedirle a la Virgen", contó. "Cuando yo llego a San Nicolás y toco la Virgen, en la cual yo me entrego totalmente a ella, entrego los dolores, las enfermedades de todos los hermanos que llevo a mi espalda", relató emocionado. Este año el grupo llevará una intención colectiva: pedir por la paz en el mundo y por la justicia. "Es lo que tanto necesitamos", sostuvo.
Una tradición que continúa
Ramos perdió dos años de peregrinación durante la pandemia y otro por una operación de hernia. El resto de las ediciones pudo completar el recorrido. "Voy a seguir hasta que Dios me diga basta", afirmó. Entre los integrantes que lo acompañan está el paranaense Nano López, fotógrafo y comunicador que colabora con la logística. Su propia historia con la Virgen nació de una promesa: en 2003 nació una sobrina suya con una grave complicación de salud en el Hospital San Roque de Paraná. La beba fue trasladada al Hospital Garrahan y evolucionó favorablemente. López prometió que, si se recuperaba, viajaría en bicicleta hasta el santuario. Conoció la historia de Ramos por una nota periodística, se contactó con él y en 2017 se sumó al grupo. Desde entonces suele incorporarse en Crespo y, aun cuando las dificultades económicas o laborales le hacen dudar, encuentra la manera de volver a la ruta.
Fuente: Uno Entre Ríos