22 años del terremoto: así agradeció Catamarca a la Virgen del Valle
A las 8.53, la hora exacta del terremoto de 2004, las campanas volvieron a sonar. Lo que ocurrió después en el Santuario Catedral, en el 22° aniversario del sismo.
Con una multitud de fieles y el repique de campanas a las 8.53, Catamarca cerró la Fiesta de la Protección de Nuestra Madre del Valle, en el 22° aniversario del terremoto que sacudió la provincia el 7 de septiembre de 2004.
La jornada comenzó temprano en el Santuario Catedral, donde los devotos se congregaron frente a la Sagrada Imagen de la Virgen del Valle para agradecer la protección que, según la tradición local, evitó muertes directas por derrumbes durante el sismo.
El momento más emotivo se vivió a las 8.53, la hora exacta en que la tierra empezó a temblar hace dos décadas. Las campanas sonaron al unísono mientras los presentes elevaban su oración, acompañados por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y sacerdotes de distintas comunidades.
Misa central y mensaje del obispo
Inmediatamente después se celebró la Santa Misa central, presidida por Mons. Urbanc y concelebrada por el vicario general, Pbro. Julio Murúa, y el rector del Santuario Catedral, Pbro. Juan Ramón Cabrera. También participaron autoridades civiles y representantes de las fuerzas de seguridad.
En su homilía, el Obispo recordó el pánico generalizado que provocó el terremoto y el colapso parcial de algunos edificios históricos, pero remarcó que no hubo víctimas fatales como consecuencia directa de los derrumbes. Según su mensaje, ese hecho fue atribuido por los fieles a la intercesión de la Virgen, lo que "transformó la tragedia en un símbolo de fe y cohesión comunitaria".
Mons. Urbanc también explicó que la celebración anual de la Protección busca mantener viva la memoria del impacto sísmico y fortalecer la identidad religiosa de los catamarqueños. "La fiesta anual de la Protección preserva la memoria colectiva del impacto sísmico y refuerza la identidad religiosa de los catamarqueños", afirmó.
La Virgen como mirada atenta
El Obispo centró parte de su reflexión en el Evangelio de la Boda de Caná, donde María advierte que falta el vino y lleva esa necesidad ante Jesús. "Ella no es una mera espectadora en el banquete; es la mirada atenta que percibe la necesidad antes de que se transforme en vergüenza para los esposos", señaló.
Y vinculó esa actitud con lo sucedido durante el sismo de 2004: "Así obró durante el angustioso sismo del 2004. Nadie le pidió que nos cuidara, sencillamente lo hizo".
En su mensaje, también pidió por las familias que atraviesan situaciones de sufrimiento y por las comunidades, y llamó a mantener la confianza en Jesús siguiendo el ejemplo de María.
Procesión alrededor de la plaza 25 de Mayo
Finalizada la celebración, la Sagrada Imagen salió al atrio del Santuario Catedral y, entre cantos, aplausos y vivas, se realizó la Solemne Procesión alrededor de la plaza 25 de Mayo, acompañada por una multitud de devotos.