226 entrerrianos esperan un órgano: el detalle que casi nadie conoce
Se pensaba que la lista de espera para un trasplante en Entre Ríos era un número estable. Los datos del Cucaier muestran otra cosa: 226 personas, con un órgano que se lleva casi todas las miradas y una espera que puede durar años. El detalle que cambia todo, adentro.
En Entre Ríos hay 226 personas esperando un trasplante, y más del 90% son adultos. El número, lejos de ser frío, esconde una lista que se mueve todos los días y que tiene al riñón como protagonista casi excluyente.
Los datos surgen del Centro Único Coordinador de Ablación e Implantes de Entre Ríos (Cucaier). Del total de pacientes en lista, 171 aguardan un riñón, una cifra que aplasta al resto de las necesidades: 22 esperan un órgano intratorácico (17 pulmón y cinco corazón), nueve necesitan un hígado y 17 esperan córneas.
La abrumadora diferencia renal no es casual. A diferencia de lo que ocurre con el corazón o los pulmones, la insuficiencia renal crónica tiene un tratamiento sustitutivo: la diálisis. Eso permite que los pacientes sobrevivan durante meses o años mientras esperan, pero también genera una acumulación constante en el registro. A eso se suma el peso de la diabetes y la hipertensión, dos enfermedades frecuentes en adultos que derivan en daño renal irreversible.
El mapa de la espera
El padrón es dinámico y cambia permanentemente. De los 226 inscriptos, apenas seis son menores de 18 años. La mayoría son adultos que, en muchos casos, llevan años de tratamiento.
El tiempo de espera no se puede promediar. Depende de la disponibilidad de donantes, la gravedad del cuadro y la compatibilidad biológica. Una urgencia nacional —como una falla hepática o cardíaca aguda— puede resolverse en días si aparece un donante compatible. Un riñón, en cambio, puede demorar años por el riguroso emparejamiento inmunológico que exige el trasplante.
Entre Ríos viene acortando brechas operativas. La puesta en marcha del Laboratorio Regional de Histocompatibilidad en Paraná, la ablación hepática regional y la incorporación de donantes en asistolia (a corazón parado) agilizaron los procesos y mejoraron los tiempos de diagnóstico.
El costo oculto para las familias del interior
El desafío no termina en el quirófano. Como los centros de trasplante renal están solo en Paraná o Santa Fe, los pacientes del interior deben trasladarse y quedarse cerca de los hospitales. La evaluación previa exige viajes y estadías para estudios complejos; después de la cirugía, entre 20 y 30 días de controles estrictos, y luego visitas periódicas de cuatro a cinco días.
Eso implica costos de traslado, alojamiento y comida, además de ausencias laborales prolongadas. Por eso, desde el Cucaier y la Dirección de Atención Médica provincial se gestiona una “Casa de Referencia” en Paraná, un espacio de contención para pacientes y familias durante los tratamientos. El proyecto, que surgió por la vulnerabilidad de los niños y jóvenes en tratamiento, está en análisis administrativo en la órbita de la vicegobernación y la cartera sanitaria.
Donación: mitos que caen
La Ley Justina cambió el paradigma: todas las personas mayores de 18 años son donantes presuntos, salvo que hayan dejado constancia expresa de lo contrario. Ya no se necesita la autorización familiar en el momento del fallecimiento. Aun así, persisten miedos y desconfianza sobre los diagnósticos neurológicos.
Entre Ríos se mantiene entre las provincias con mayor tasa de donación del país. El acompañamiento de los equipos de salud en las terapias intensivas, tanto públicas como privadas, es clave para que la voluntad solidaria se imponga en el momento más difícil.
El Cucaier cumple un rol central en cada operativo de procuración.