24 de marzo de 1976: La extraña normalidad que escondía el terror

¿Cómo era vivir los primeros días de la última dictadura? Entre partidos de fútbol transmitidos, cines que reabrían y la búsqueda desesperada de comida, una apariencia de normalidad encubría el inicio de la pesadilla. Los detalles de una semana que cambió todo.

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24 de marzo de 1976: La extraña normalidad que escondía el terror

La madrugada del 24 de marzo de 1976, un golpe militar derrocó a la presidenta María Estela Martínez de Perón. Mientras las tropas patrullaban las calles y una “tensa calma” se apoderaba del país, la vida cotidiana intentó, de manera forzada, seguir su curso. Detrás de la apariencia de normalidad que el régimen quiso imponer en los primeros días, comenzaba a gestarse clandestinamente el plan represivo más feroz de la historia argentina.

La mayoría de los argentinos se enteró del hecho al despertar. Los comunicados por radio, una música de velorio y los diarios que llegaron más tarde de lo habitual anunciaban el “Nuevo gobierno”. No había escuelas, ni bancos, ni espectáculos públicos. Los programas habituales de radio y televisión fueron interrumpidos.

Algunas personas fueron a sus trabajos y se enteraron en el camino. Había poco movimiento por las calles y casi todo permanecía cerrado. No hubo manifestaciones masivas ni a favor ni en contra del golpe, un silencio que contrastaba con otros quiebres institucionales previos.

Un partido de fútbol en medio del caos

A la tarde, en un país detenido, casi todo el mundo prendió la televisión. Sólo se emitían los comunicados del nuevo gobierno. Sin embargo, el Comunicado 23 informó que se transmitiría el partido que la Selección Argentina disputaría como visitante frente a Polonia.

Con el partido que terminaría ganando el equipo de Menotti 2-1, se interrumpió esa cadena nacional hecha de música sacra y comunicados marciales. El cuerpo técnico y los jugadores se enteraron del golpe en Varsovia, justo antes de salir a la cancha.

Fernando Niembro, quien debía relatar el partido para Canal 7, estaba muy preocupado. Su padre Paulino Niembro, sindicalista cercano al gobierno de Isabel, había sido detenido en la madrugada, uno de los muchos privados de la libertad en esas primeras horas. Desde Buenos Aires le pidieron que relatara el partido y no hiciera ningún comentario fuera de lo futbolístico.

ARCHIVO – Tropas del ejército argentino patrullan en Buenos Aires, Argentina, el 24 de marzo de 1976, después de que un golpe militar derrocara a la presidenta María Estela Martínez de Perón. (AP Foto/Eduardo Di Baia, Archivo)

La censura y la “vuelta a la normalidad”

El 25 de marzo, los diarios tardaron mucho en llegar a los kioscos. La flamante secretaría de prensa comandada por el Capitán Carpintero había establecido un sistema de censura previa que obligaba a enviar los contenidos para su revisión. El sistema duró sólo un día porque era inviable, pero se emitieron una serie de indicaciones y prohibiciones que la gran mayoría de los medios adoptó por temor.

Ese mismo día por la tarde abrieron los cines y los teatros. Clarín lo anunció en su tapa con una foto del movimiento en la calle Lavalle. En teatro, uno de los espectáculos más convocantes era *Entre julepe y julepe, llegaremos al 77*, en el teatro Astros.

En mayo, Alberto Olmedo debutaría en televisión y tendría el programa más corto de su trayectoria. Anunció, a modo de broma, su desaparición en el primer bloque, para informar un minuto y medio después que era una broma. Varias agencias de noticias habían informado su muerte y el programa fue levantado.

El fútbol, la comida y el Mundial

Con el nuevo gobierno, el fútbol en el país volvió antes que los colegios. Esa semana también debían jugarse partidos de la Copa Libertadores y del torneo Metropolitano. A pesar de que el 25 los diarios anunciaron el regreso de las clases, la asistencia tardó varios días en normalizarse.

Uno de los problemas de la vida cotidiana de esos primeros días fue el de la comida. Con una inflación desatada (37% en marzo) y los negocios cerrados, comenzaron a escasear los comestibles. Había otro factor: la especulación. Los diarios insistieron para el día 27 que la cadena de abastecimiento se había restablecido.

El día 28 se dio a conocer una noticia que intentó levantar el ánimo de la población. La FIFA había mandado al país a dos altos funcionarios para hablar con los nuevos gobernantes sobre el Mundial 78, cuya organización había tambaleado. La confirmación del Mundial en Argentina fue celebrada como el primer éxito diplomático de la Dictadura.

Mario Kempes, figura excluyente del Mundial 78.

Con el correr de los días, el movimiento de las calles se fue normalizando. Aumentó considerablemente la presencia policial y militar. Era común ver carros de combate y soldados con armas largas custodiando esquinas. También razzias policiales y detenciones arbitrarias.

En esos primeros días de gobierno, los militares querían dar, al mismo tiempo, una imagen de normalidad y de fortaleza represiva. Mientras el país intentaba volver a una rutina forzada, clandestinamente comenzaba el más feroz plan de represión de la historia.

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