24 empleados, un hotel de las Fuerzas Armadas y una puerta que se cierra: el reclamo que crece en Bariloche
Trabajadores del Hotel Islas Malvinas de Bariloche denuncian que las reservas de octubre y noviembre se cayeron de un día para el otro y que sus sueldos no alcanzan la canasta básica. La reestructuración de la obra social de las Fuerzas Armadas dejó al edificio en un limbo y nadie les confirma qué pasará con sus puestos.
Los trabajadores del Hotel Islas Malvinas, en pleno centro de Bariloche, se plantaron este jueves frente a la entrada principal del edificio. La incertidumbre por sus puestos de trabajo y la caída de las reservas encendieron la alarma.
El establecimiento pertenece a las Fuerzas Armadas y depende de la obra social OSFA. La reorganización dispuesta por el Gobierno nacional puso en jaque su continuidad y la de otros 13 hoteles y centros recreativos del país.
«Teníamos casi ocupación plena y se dieron de baja todas las reservas de octubre y noviembre», contó Alejandro Nayen, empleado de mantenimiento del hotel y referente de ATE en Bariloche. Su testimonio resume el clima que se vive puertas adentro.
Una reestructuración que golpea al hotel
En agosto, el Gobierno nacional anunció la separación de la obra social de las Fuerzas Armadas (OSFA, bajo la órbita del Ministerio de Defensa) de la que atenderá a las fuerzas federales de seguridad, que quedará bajo el Ministerio de Seguridad. La semana pasada, referentes de ATE reclamaron en la sede central de la obra social, en Buenos Aires.
Como consecuencia de ese cambio, los 14 hoteles y centros recreativos que dependían de la obra social volverán a estar a cargo de la fuerza a la que pertenecían. En Bariloche, el Hotel Islas Malvinas quedó momentáneamente bajo la gestión de Claudio Martínez, oficial de la Armada y responsable del inmueble, aunque no de sus trabajadores.
«Estamos precarizados con sueldos que no alcanzan para la canasta básica. Veníamos cada vez peor, estamos sin prestaciones de salud, ya no tenemos donde atendernos», reclamó Nayen, que trabaja en el establecimiento desde hace 20 años. «Mi sueldo no supera el millón de pesos», señaló, y remarcó que «no se sabe sobre la continuidad laboral de los trabajadores. Hay algunos con más de 12 años como contratados».
El hotel que se apaga de a poco
En total, son 24 los empleados del hotel, entre planta permanente y contratados. Esta semana, la ocupación cayó a solo dos pasajeros y ya no se toman nuevas reservas, según informaron desde la recepción. Un grupo de cinco trabajadores cumplía su turno a pesar de no tener tareas para hacer.
«Anoche de palabra nos dijeron que durante 60 días van a mantener los salarios, pero estamos esperando todavía la comunicación oficial», señaló el referente de ATE, y agregó que «el hotel es sustentable en sus ingresos, no da pérdidas. Son lugares emblemáticos de hace muchísimos años».
«No sabemos qué va a pasar con el hotel. No se recibe gente, así que estamos ahí sin saber qué hacer. Los pasajeros que estaban se fueron y se cerraron las puertas. Hasta mañana tenemos dos pasajeros, después ya se cierra el hotel», contó Domingo Aguilera, camarero en el horario de los desayunos. «Como no nos avisaron nada, mañana vengo en el horario de siempre», afirmó.
El reclamo se replica en el país
Esta semana también hubo protestas en la provincia de Córdoba por la situación de otros hoteles que estaban bajo la órbita de OSFA, como la residencia Cosquín, el hotel Costanera en el Valle de Punilla y el hotel Ascochinga, en Sierras Chicas.
«Tenemos que salvaguardar los inmuebles de esta obra social, no sólo defender puestos de trabajo sino a los beneficiarios», señaló Romeo Aguiar, secretario gremial de ATE en Río Negro.

Foto: Chino Leiva.