25 años sobre las tablas y una obra para bebés que cambió todo en el teatro rosarino
Veinticinco años de teatro, una obra para bebés que marcó un antes y un después en Rosario y una definición de éxito que no tiene nada que ver con los premios. Carla Rodríguez pasó por "Condenados al éxito" y dejó una frase que lo resume todo.
La actriz, dramaturga, directora y profesora de Letras Carla Rodríguez fue la protagonista de una nueva entrega del ciclo de entrevistas Condenados al éxito, que se emite en vivo cada jueves a las 18 por el canal de streaming de El Ciudadano. Allí repasó sus 25 años en la escena teatral de Rosario, su trabajo con las primeras infancias y su rol como gestora cultural.
Rodríguez está al frente del grupo Vamos Que Nos Vamos, un proyecto dedicado al teatro para las infancias que ya cumple un cuarto de siglo. En la charla recordó los inicios de ese recorrido y los hitos que marcaron su carrera.
ITO, la obra que abrió una puerta
El punto de inflexión llegó en 2011, con el estreno de ITO, una propuesta de teatro para bebés que, según contó, transformó su poética y también el panorama regional de las artes escénicas.
La obra nació de su paso por talleres internacionales, de sus investigaciones sobre el teatro tabú y de su propia experiencia como madre. A partir de ahí se abrió un espacio para las producciones dirigidas a bebés y sus familias, que luego continuó con OTA, otro espectáculo que sigue ofreciendo funciones en la cartelera local.
Al explicar en qué consiste esta poética, Rodríguez señaló que se trata de una experiencia pensada tanto para el lactante como para los adultos que lo acompañan, con el objetivo de encender la memoria emotiva y lo artístico en el núcleo familiar.
“Es un teatro diferente: las escenas son breves, el tratamiento del material es desde el afecto y trabajamos estímulos visuales, auditivos y kinésicos”, explicó la artista.
También defendió la estructura en dos partes que caracteriza a sus obras: “Hay un momento de contemplación, un espacio de escucha, calma y silencio narrativo en el cual se busca cautivar la atención del bebé sin apuros, con sus tiempos; y después sí un espacio lúdico y participativo. Una etapa posterior donde niños y adultos ingresan al espacio escénico para interactuar libremente con los elementos y materiales que se utilizaron en el proceso de la obra”.
“Hoy en día, cuando en la sociedad todo se ha vuelto tan interactivo y apresurado para las infancias, militamos la idea de que los bebés también puedan contemplar un momento de paz. El arte es la posibilidad de conectar de nuevo, cara a cara y ojo a ojo, rescatando esa humanidad que a veces parece perderse”, reflexionó Rodríguez.
Una mirada ética sobre la infancia
El teatro que impulsa Rodríguez junto a su equipo evita los prejuicios y la subestimación hacia el público infantil. Sus obras están construidas con distintas capas de lectura y abordan temas como la inclusión, la aceptación de la diferencia y la introspección.
En ITO, la transformación de un gusanito propone una reflexión sobre la belleza de la diversidad. En OTA, la búsqueda incesante de un hogar por parte de una tortuga invita a mirar hacia el interior.
“Es poder encontrar distintas lecturas: la historia literal que el niño comprende y una capa más profunda y poética que llega al adulto, sensibilizándolo y conmoviéndolo”, señaló la artista.
El Circuito Interbarrial de Teatro
Además de su trabajo con las infancias, Carla Rodríguez dirige y coordina el Circuito Interbarrial de Teatro, un programa municipal que nació hace más de dos décadas impulsado por Gustavo Guirado y del que forma parte desde sus comienzos.
El proyecto, respaldado por una ordenanza del Concejo Municipal desde 2022, reúne a seis grupos de vecinos y vecinas, uno por cada Centro de Distrito de la ciudad. Cada grupo produce y representa obras a partir de textos clásicos cruzados con sus propias vivencias comunitarias.
“No son sólo espacios democráticos donde circula la palabra y el diálogo; son verdaderos lugares de pertenencia y espacios de paz en tiempos de tanta violencia”, sostuvo la gestora cultural.
“En los ensayos convivimos con historias heterogéneas de distintas generaciones, donde se teje una red de contención social y afecto auténtico que demuestra cómo el teatro es capaz de transformar vidas de manera real”, planteó.
Y agregó: “A lo largo de todo el año, la inscripción al Circuito permanece abierta para cualquier vecino o vecina que desee sumarse a las propuestas teatrales en sus respectivos barrios”.
Los proyectos que vienen
En el marco de las celebraciones por los 25 años de su grupo de teatro, creado en 2001, Rodríguez anticipó proyectos centrados en la recuperación de la poesía en escena y la continuidad del Festival Alebrijes, un homenaje a Laura Carassai, integrante de Vamos Que Nos Vamos que falleció en 2020.
También confirmó que mantendrá las temporadas anuales de sus espectáculos, que siguen recorriendo escenarios locales y nacionales.
Consultada sobre el significado de la palabra éxito, la artista cerró con una reflexión: “El éxito para mí es tener la fortuna de hacer lo que me gusta y sostener algo genuino. Más allá de los premios, el éxito es el público que nos acompaña, vuelve y se conmueve. Como nos dijo una vez una espectadora: «La tortuga para nosotros fue Manuelita, pero la tortuga para los niños de hoy se llama OTA». Que te digan eso es un regalo maravilloso”.