25 días sin cruzar la cordillera: el drama de los exportadores sanjuaninos
El paso a Chile sigue cerrado y los exportadores sanjuaninos ya no saben cómo hacer. ¿Cuánto más pueden aguantar sin quebrarse?
El cierre del paso Cristo Redentor ya lleva 25 días y mantiene varados entre 1.500 y 2.000 camiones. Los exportadores de San Juan empiezan a sentir el impacto en sus bolsillos, aunque todavía no pueden cuantificar las pérdidas.
Antonio Giménez, presidente de la Cámara de Exportadores de San Juan, dialogó con Diario 13 y explicó que la interrupción del principal corredor comercial con Chile está generando costos extra de transporte que terminan pagando exportadores e importadores.
“Es difícil estimar un monto de pérdida, sí las demoras, que son muchos días, generan un extracosto con el transporte. Si bien no depende de nadie, el combustible, los días que hay se pagan, lo termina pagando el exportador o el importador”, señaló Giménez.
¿Qué productos sanjuaninos están afectados?
La cal es el principal producto en volumen que sale por este corredor, aunque también viajan pasas de uva, mostos y otras mercaderías. El empresario evitó dar cifras precisas porque las estadísticas de despachos se conocen con 30 días de demora.
“Lo que se planifica a veces es entre una semana, entre 8 y 10 días como máximo, acordado con quien va a recibir la exportación o quien va a recibir la importación acá en el país, porque se sabe que eso puede ocurrir”, explicó.
Sin embargo, 25 días de cierre superan ampliamente los márgenes considerados normales en la planificación logística. La acumulación de camiones genera un efecto dominó sobre la disponibilidad de contenedores y la posibilidad de concretar nuevas cargas.
“Se van acumulando cargas de un lado que no se pueden cargar porque no hay contenedores que están parados en el paso y eso va generando un efecto embudo también muy importante”, advirtió.
El impacto trasciende fronteras
El problema no es solo local. Giménez detalló que hay camiones que realizan circuitos entre Chile, Buenos Aires y San Pablo, por lo que la interrupción afecta operaciones comerciales en varios puntos de la región.
“Hay cargas que se están esperando de Brasil a Argentina que no llegan porque no tienen camión, porque el camión está parado en el paso”, explicó. Y agregó: “Ese circuito está totalmente interrumpido y hay carga que no puede pasar y hay mercadería que no se puede cargar porque no están los tractores, los contenedores, todo lo que hace falta disponible para cargar en tiempo y forma. Es un efecto a dos puntas”.
¿Y los productos que llegan desde Chile?
El flujo comercial es en ambas direcciones, por lo que también se complica el ingreso de mercadería chilena como palta, productos industriales, repuestos y autopartes. Además, el cierre afecta el acceso a los puertos del Pacífico, utilizados tanto para exportaciones como para importaciones.
Riesgo para los productos perecederos
Hasta el momento no se registraron pérdidas totales de mercadería, pero una demora de entre 20 y 30 días es significativa para productos perecederos. Si los contenedores mantienen las condiciones adecuadas, la mercadería se conserva, pero el tiempo para venderla se reduce considerablemente.
“Si un producto tiene 60 o 90 días para vender, si se pasa 30 días en la cordillera, el tiempo para vender se acorta”, explicó Giménez.
El presidente de la Cámara advirtió que cada día adicional de interrupción genera nuevas consecuencias. Una extensión del cierre por encima de los 30 días tendría efectos más severos, aunque aclaró que no implicaría una paralización definitiva del comercio internacional.
“No se va a detener la importación y exportación en el tiempo por esto, pero sí trae un efecto muy importante ahora en el cortísimo plazo”, concluyó el exportador mientras se espera que pase el temporal para retomar las operaciones comerciales, ya que los pasos alternativos al Sur y al Norte también están interrumpidos.