32 años de tiza y abrazos: el último día de la directora que no esperaba semejante despedida

Amelia Hock se jubiló después de 32 años como docente en Paraná. La comunidad educativa le preparó una despedida que la tomó por sorpresa y ella eligió quedarse con un gesto mínimo de los chicos: "Es un lenguaje que va más allá de las palabras".

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32 años de tiza y abrazos: el último día de la directora que no esperaba semejante despedida
32 años de tiza y abrazos: el último día de la directora que no esperaba semejante despedida

Amelia Hock se jubiló después de más de tres décadas frente a las aulas y la Escuela Virgen de la Medalla Milagrosa de Paraná la despidió con carteles, flores y cartas. La comunidad educativa se organizó para homenajearla durante ambos turnos y la emoción no tardó en aparecer.

La docente cerró su etapa como directora del establecimiento de Paraná este martes, tras 32 años de trayectoria. Estudiantes, colegas, familias y amigos se acercaron a saludarla y a agradecerle por su dedicación a la enseñanza.

"Si pudiera identificar mis emociones hoy, estaría bien, pero la verdad es que son una mezcla de muchas cosas, sobre todo de gratitud", contó Hock a Elonce. Y agregó: "Por supuesto que voy a extrañar todo esto, pero si una palabra se me ocurre hoy es gracias por todo lo que he vivido durante estos años".

Sorpresa en los dos turnos

Los homenajes se repitieron a la mañana y al inicio de la tarde. Los chicos participaron junto a sus docentes y los familiares de la directora también dijeron presente, aunque ella no los esperaba.

"Fue un muy lindo momento, tanto a la mañana como al inicio de la tarde, con la comunidad, los niños, las familias, mi familia y amigos que me sorprendieron porque no los esperaba", relató. "Uno siente el amor que le brindan y eso es impagable", sumó.

Entre todas las muestras de cariño, Amelia se quedó con los gestos más pequeños. "Más que las palabras, son los abrazos y esos pequeños gestos, como una cartita de un niño o una florcita que trajeron de su casa. Eso significa mucho más que las palabras. Es un lenguaje que va más allá de ellas", sostuvo.

De la Escuela Rivadavia a la dirección

Su camino en la docencia arrancó en 1994, cuando ingresó a la Escuela Rivadavia. Allí pasó varios años y forjó sus primeros lazos profesionales, que todavía conserva.

"Comencé mi trayectoria en 1994, en la Escuela Rivadavia, que fue mi primera escuela. Estuve mucho tiempo allí y también es parte de mi corazón. Después trabajé algunos años en la Escuela Maestro Entrerriano y fui docente en esta institución durante un par de años", recordó.

En 2014 asumió la conducción de la Escuela Virgen de la Medalla Milagrosa, cargo que mantuvo hasta la jubilación. El establecimiento trabaja con turnos mañana y tarde, recibe a niños desde la sala de tres años hasta sexto grado y comparte parte de sus instalaciones con una escuela secundaria.

"Lágrimas de alegría que hacen bien al alma"

La emoción estuvo presente durante toda la jornada, aunque la directora intentó disfrutar cada momento. Contó que muchos esperaban verla quebrarse, pero que todavía estaba procesando lo que vivía.

"Estoy emocionada. Esperaban que llorara un poco más, pero creo que las lágrimas están contenidas y ya van a salir", comentó entre risas. Después reflexionó: "Son lágrimas de alegría, de esas que hacen bien al alma. Es necesario darnos ese momento para poder expresarnos de esa manera".

Tras más de tres décadas de trabajo, se retiró con la satisfacción de haber dedicado su vida a una profesión que eligió por vocación.

El legado que toma Verónica Macchi

La despedida también abrió una nueva etapa para la institución. Verónica Macchi, hasta ahora vicedirectora, asumirá la conducción este miércoles con la responsabilidad de dar continuidad al trabajo de Amelia.

"Quiero agradecerle a Amelia todo lo que me ha enseñado, todo lo que he aprendido y toda la vida que entregó a esta escuela", expresó Macchi a Elonce. Sobre el desafío, reconoció: "Deja la vara demasiado alta, pero vamos a tratar de seguir su camino, su legado y estar siempre cerca de los chicos y de las familias".

La futura directora valoró especialmente la forma de trabajo que impulsó su antecesora y el clima que se construyó dentro de la escuela. "Amelia fue una precursora en esta forma de trabajo. El clima siempre ha sido excelente y espero que sigamos así", manifestó.

Macchi también consideró que los homenajes reflejaron el vínculo que Hock construyó con generaciones de estudiantes y sus familias, y destacó su disposición para acompañar las actividades escolares. "Creo que hoy se llevó todos los frutos que pudo cosechar. Es impresionante el amor que le demostraron todas las personas", señaló.

El consejo que dejó a sus alumnos

Antes de cerrar su última jornada, Amelia compartió el mensaje que les transmitió a los chicos durante los homenajes. Quiso dejarles una enseñanza que fuera más allá de las aulas.

"Somos muchas las personas que tenemos esta vocación. Si puedo darles un consejo para su vida, es que hagan lo que les gusta y con pasión", afirmó.

También habló de los obstáculos de cualquier camino: "Hay dificultades, por supuesto, pero cuando uno hace lo que le gusta, con honestidad y entregando el corazón, lo bueno y lo malo también forman parte del recorrido, porque los errores son parte del camino".

Y resumió todo lo vivido en una frase: "Cuando uno hace lo que le gusta, cosecha esto. Mi alma está completa hoy".

Primero dormir, después veremos

Con la jubilación, Amelia tiene claro cuál será su primera decisión: descansar. La nueva etapa le permitirá cambiar rutinas, disfrutar de su casa y pasar más tiempo con sus afectos.

"A partir de mañana, primero dormir. Los primeros días tomaremos un descanso y después veremos", comentó con humor. De todos modos, admitió que después de tantos años de actividad necesitará encontrar nuevas ocupaciones.

"Creo que para cualquier persona que ha pasado tantos años en actividad, el período de descanso tiene que ser algo transitorio hasta encontrar algo para hacer dentro de lo que le gusta. Y, por supuesto, compartir más tiempo con la familia, porque a veces uno no puede brindarle todo el tiempo que quisiera", explicó.

Así, entre abrazos, agradecimientos y recuerdos, Amelia Hock cerró su etapa al frente de la Escuela Virgen de la Medalla Milagrosa, mientras la institución sigue su curso con una nueva conducción.

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