35 años de Malvinas en Río Gallegos: los veteranos que empezaron siendo cuatro y hoy sostienen la causa
Empezaron siendo cuatro veteranos que se juntaban en un bar, sin internet ni WhatsApp, y hoy sostienen un museo y una causa que cruza generaciones. A 35 años de aquel primer encuentro, uno de los fundadores contó cómo hicieron para no bajar los brazos.
La Asociación Centro de Veteranos de Guerra "Soldado José Honorio Ortega" de Río Gallegos cumplió 35 años y lo festejó con un acto en la vereda de su sede de Muratore 68, donde se descubrió una placa conmemorativa y se entregaron reconocimientos a quienes acompañaron a la entidad desde sus inicios.
La ceremonia del 11 de septiembre fue organizada junto al Museo de Guerra de Malvinas y al Departamento Municipal "Héroes de Malvinas", y contó con la presencia de autoridades provinciales, municipales y de las fuerzas armadas. También participaron alumnos y alumnas del proyecto "La Vida de un Héroe" de la Escuela Primaria N° 78.
El Himno Nacional Argentino y la Marcha de Malvinas fueron interpretados por la Banda Militar "Combatientes del Atlántico Sur" y, en Lengua de Señas Argentina, por el taller municipal "Manos y Manitos que Hablan".
Los nombres de la primera comisión y el origen de la denominación
El socio fundador y primer presidente de la asociación, Andrés Fernández, recordó a la comisión directiva inicial: el veterano Miguel Medina como vicepresidente, el socio adherente Eldi Walter Carrizo como secretario, el veterano Juan Exequiel Tula como tesorero, y los vocales Mariano Rojas, Adriana Ortega y Angela Ortega. Los revisores de cuentas fueron José Luis Ludueña y Luis Eduardo Müller.
"El nombre surge de la propuesta de Carrizo y del escribano Bustos de ponerle el nombre de Soldado Ortega; había varios nombres como 2 de Abril o Isla Soledad, pero Medina y yo, que éramos los responsables, optamos por ponerle el nombre que hoy lleva esta asociación", contó Fernández durante su alocución.
En el acto se reconoció a la Escribanía Bustos por el apoyo del escribano Ángel Alfredo Bustos, al propio Fernández y a Sonia Cárcamo, madre del soldado José Honorio Ortega, el único santacruceño caído en combate.
De cuatro veteranos en un bar a una institución con museo propio
Fernández repasó los comienzos: "Empezamos a trabajar en el año '88 con Alejandro Alegre, que después no pudo continuar por un problema de salud. Los inicios fueron bastante difíciles porque los veteranos de guerra que estaban en actividad no podían participar de las asociaciones civiles, algunas fuerzas no lo permitían".
Las reuniones se hacían en el bar Carrera, que les cedía una mesa redonda cada semana o cada quince días. "No había internet, no había WhatsApp, era todo por teléfono o de boca en boca, era un trabajo de hormiga el ir buscando quién era veterano de guerra", rememoró.
La primera acción comunitaria fue una chocolatada por el Día del Niño en 1992 en el Benjamín Verón. "Siempre tuvimos mucho apoyo; hay algunas fotos de los desfiles, éramos dos, Medina y yo con nuestras hijitas", agregó, y recordó cuando Susana Sumer los anunció desde el palco como "los dos héroes de Malvinas del centro de veteranos de guerra".
Para Fernández, los 35 años son "la edad de mi hija" y el resultado de "mucho trabajo". "Todos los veteranos de guerra estamos unidos atrás de la causa Malvinas y hemos sabido vivir democráticamente, haciendo que esas diferencias se subsanen o se contemplen para seguir adelante", sostuvo.
Contención y memoria
El veterano Raúl Vásquez, que se sumó a la asociación en 1996 tras vivir en Comodoro Rivadavia, definió al centro como "una contención que tenemos todos los veteranos de guerra". Destacó además el rol de las viudas y las hijas: "Tenemos el departamento Malvinas y el museo, donde las hijas siempre están con nosotros colaborando".
"Río Gallegos fue la que más sintió la guerra, porque está cerca de Malvinas. Fijate las vigilias, cómo nos apoya la gente. Gallegos la sufrió, igual que Río Grande y Ushuaia. Río Gallegos es un pueblo malvinense", cerró.
Del homenaje participó una delegación de veteranos de La Matanza y Córdoba que pasaba por la capital santacruceña antes de viajar a las islas. Oscar Mendoza, del Centro de Veteranos de Guerra de La Matanza, señaló que los centros fueron "el primer eslabón de una cadena de sacrificios y de contención" y que de ellos "salieron ideas para promulgar leyes". Rodolfo Arrieta, en tanto, felicitó a la institución por "un esfuerzo" que se traduce en proyectos solidarios y en llevar la palabra Malvinas a los colegios.


