35 años tras el mostrador: el ferretero que revela cuál es el negocio que se llevó internet

¿Qué es lo que internet todavía no pudo reemplazar en una ferretería de barrio? Roberto Meglio, con 35 años de oficio en Paraná, lo tiene claro.

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35 años tras el mostrador: el ferretero que revela cuál es el negocio que se llevó internet
35 años tras el mostrador: el ferretero que revela cuál es el negocio que se llevó internet

En el Día del Ferretero, Roberto Meglio recibió a Elonce en su comercio de Paraná, donde lleva 35 años atendiendo clientes junto a sus hijos, Camila y Ezequiel. En la charla, repasó los cambios que sacudieron al rubro: desde la llegada de las plataformas online hasta la manera en que los vecinos se acercan a consultar antes que a comprar.

Meglio contó que el negocio familiar abrió hace más de tres décadas y que, pese a las crisis económicas y los cambios de moneda, la ferretería siempre mantuvo un lugar en la vida del barrio. "Una vez me dijo un amigo que la ferretería es el primero en arrancar y el último en detenerse ante una crisis, y probablemente sea así, porque siempre se necesita desde un tornillito a un pedacito de alambre", resumió.

La venta grande ya no está

Para Meglio, el gran punto de inflexión llegó con la pandemia. Ahí se aceleró un proceso que ya se venía notando: la migración de las compras hacia internet. "Hoy la venta ha cambiado mucho después de la pandemia. Cambió la comercialización en general. La venta grande no está, se la lleva nuestro amigo Mercado Libre", señaló.

El comerciante explicó que una ferretería chica difícilmente pueda competir con la oferta infinita de la web. Quien busca una bordeadora o una herramienta eléctrica puede comparar decenas de modelos y precios en minutos, algo que un local tradicional no puede igualar. "Uno como comerciante chico no puede tener tres, cuatro o cinco marcas de herramientas eléctricas o diferentes precios, una financiación larga", indicó.

Sin embargo, hay algo que las plataformas todavía no logran reemplazar: la conversación con el ferretero cuando el cliente no sabe exactamente qué necesita. La escena del "cosito" es moneda corriente. "Viene el que sabe, el que no sabe y el que cree saber. Entonces vos tenés que responderle y darle la seguridad de que esto te va a andar", explicó.

Meglio adoptó una política particular para esos casos: si el repuesto que recomendó no funciona, el cliente puede volver y recuperar su dinero. "Yo siempre le digo a la gente: no te sirve, me lo traés, yo te devuelvo el dinero. No es que te voy a hacer una nota de crédito o te voy a decir que te lo cambio por otra cosa", señaló.

Un oficio que no se desconecta

Después de 35 años, Meglio asegura que supo construir una relación de confianza con los vecinos, que muchas veces entran solo a preguntar cómo resolver un problema doméstico. "Hay gente que viene, a veces no a comprar, sino a consultarte: '¿Qué puedo hacer con tal cosa?'. Bueno, hacé esto, hacé aquello, no gastes en esto, solucionalo de esta forma", relató.

Pero sostener un comercio durante tres décadas también tiene su costo. Meglio lo describe con humor: "Yo siempre digo: esto es una cárcel. Yo vengo, la abro todos los días, me meto adentro y estoy preso ocho o nueve horas y me voy". La responsabilidad, sin embargo, no termina cuando baja la persiana. "Uno al ser el dueño no se desenchufa nunca. Son las 10 de la noche y estás pensando: 'Mañana tengo que hacer esto, tengo que hablar con fulano, tengo que pagar esto'. Nunca se para", contó.

¿Qué buscan los clientes en una ferretería de barrio?

Los repuestos para griferías y baños, los elementos para instalaciones eléctricas y las llaves de luz están entre los pedidos más habituales, pero la variedad es enorme. "En la ferretería te pueden pedir desde un balde de plástico hasta una hormigonera, pasando por un martillo", señaló Meglio. Y como prueba, cuando le preguntaron si tenía bolsas de agua caliente, respondió al instante: "Tengo, con funda y sin funda".

Ese abanico de productos explica, en parte, la vigencia de las ferreterías de barrio frente al avance del comercio electrónico. Las grandes compras migraron a internet, pero las urgencias domésticas, el repuesto difícil de identificar y la consulta que necesita una respuesta inmediata siguen empujando la puerta del local. Meglio espera seguir unos años más detrás del mostrador, junto a sus hijos, convencido de que la experiencia del ferretero que escucha y ayuda a encontrar la pieza justa es algo que ninguna pantalla puede reemplazar.

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