36 años de guardapolvo y un regalo de Stitch: el día que la directora no se esperaba
¿Qué le regaló un alumno de segundo grado a la directora en su último día? La respuesta, entre cartas y abrazos, cuenta mejor que cualquier discurso qué significó Stella Maris Álvarez para la Escuela Balbarrey.
La comunidad educativa de la Escuela Nº 19 "María Rosa Balbarrey" de Paraná despidió a su directora, Stella Maris Álvarez, con un homenaje sorpresa por su jubilación. Fueron 36 años de docencia y ocho al frente de la institución, y el último día estuvo cargado de abrazos, cartas y regalos de alumnos, familias y colegas.
El reconocimiento se armó en el marco del acto escolar por la conmemoración de la República de Entre Ríos y tomó por completo a la protagonista. "No me esperaba este agasajo. Fue todo muy emotivo", contó Álvarez, que recibió cartas de las familias y de los estudiantes y reconoció que esas muestras de afecto le permitieron cerrar la etapa sintiéndose "muy querida".
A la celebración se sumaron docentes que pasaron por la escuela, familiares, amigos, padres y alumnos que quisieron acompañarla en su último día de trabajo.
"Si no hay amor, nada es posible"
Al hacer balance de su trayectoria, la directora puso el foco en la vocación y en el vínculo que se construye con los chicos. "Uno enseña pedagogía, pero si no hay amor, nada es posible", afirmó, y agregó: "Para ser docente, tenés que tener vocación y yo la tengo".
Su carrera arrancó alrededor de 1989. Oriunda de Hernandarias, recordó que en un principio eligió la formación docente entre las opciones de estudio que tenía a mano, pero con los años y las experiencias en el aula descubrió que esa era definitivamente su vocación.
También valoró el acompañamiento que recibió en momentos difíciles de su vida. "Fue la escuela, fueron mis hijos, mi familia, los que me llevaron a seguir", relató. Sobre el rol de los educadores, sostuvo que "el docente es otro papá en la escuela" porque guía y acompaña a los niños.
Los regalos de los más chicos
Los estudiantes fueron otros de los grandes protagonistas de la despedida. Nata, un alumno de segundo grado, le regaló a la directora un muñeco de Stitch y un llavero de Pikachu. Juan Gabriel, otro de los pequeños, resumió su deseo para esta nueva etapa: "Que viva muy feliz y que le vaya bien".
La supervisora Griselda Esquivel destacó que el homenaje dejó ver "todo el amor que tiene la comunidad hacia ella" y reconoció que la jubilación de una directora marca un antes y un después para una institución educativa.
Entre abrazos, cartas, regalos y palabras de agradecimiento, la comunidad de la Escuela Balbarrey cerró una etapa. Álvarez dejó el guardapolvo después de 36 años, acompañada por el cariño de quienes formaron parte de una trayectoria que tuvo a la educación y la vocación como ejes centrales.