400 mil peregrinos en Itatí y un manifiesto que incomodó: "No queremos una fe de palabras"
Reclamaron estudio, trabajo y un lugar en la Iglesia. Pero hubo una frase del manifiesto en Itatí que incomodó a más de uno y que todavía resuena entre los 400 mil peregrinos.
La 47ª Peregrinación Juvenil del NEA dejó en Itatí algo más que una postal de multitud. Después de la misa central, con la explanada de la Basílica colmada, las delegaciones de la región leyeron un manifiesto que puso el dedo en heridas abiertas y reclamó un lugar protagónico en la Iglesia y en la sociedad.
El pronunciamiento, articulado sobre los ejes "sanar, soñar y servir", no fue un texto de ocasión. Los jóvenes hablaron de sus problemas cotidianos y dejaron una frase que resume el espíritu de la jornada: la peregrinación no termina en el santuario, sino cuando vuelven a casa y convierten la fe en acción.
Sanar: "No queremos mirar desde afuera"
El documento arrancó con un reconocimiento crudo de la realidad juvenil: "Hoy llegamos hasta tus pies con nuestras historias, nuestros sueños y también nuestras heridas". A partir de esa imagen, los peregrinos reclamaron contención para quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad e inseguridad.
"Tantos jóvenes que necesitan ser escuchados, comprendidos, acompañados. Enséñanos a ser una iglesia cercana que abrace, que reciba, que salga al encuentro", expresaron. Y el pedido de escucha vino acompañado de una exigencia concreta: dejar de ser espectadores. "No queremos mirar desde afuera, queremos ser parte, queremos ser protagonistas, queremos sentirnos acompañados", remarcaron.
Soñar: trabajo, estudio y el desafío de las pantallas
El bloque dedicado a las aspiraciones colectivas fue el más enfático en materia social. Allí apareció la demanda por oportunidades reales: "Soñamos con oportunidades, con un futuro digno, con jóvenes que puedan estudiar, trabajar y construir sus propios caminos", proclamaron frente a la asamblea.
El texto también apuntó a las divisiones internas y a los modos de vincularse en la era digital. "Soñamos una juventud unida, sin competencias ni divisiones. Que se reconozca hermana y camine detrás de Jesús", señalaron. Y agregaron una advertencia sobre el aislamiento que imponen las pantallas: "En medio de tantas pantallas, queremos cuidar lo que nos hace humanos, el encuentro, la empatía, la libertad, la dignidad y el amor".
Servir: "Una fe con pies"
La última parte del manifiesto definió el compromiso práctico que los peregrinos quieren asumir. "María, vos nos enseñas que quien ama no puede quedarse quieto. Por eso queremos una fe con pies, manos que ayuden, oídos que escuchen y corazones que acompañen", citaron, en un rechazo explícito a las posturas puramente discursivas.
"No queremos una fe de palabras, queremos una fe que se haga vida", agregaron. El cierre ratificó que el regreso a los hogares es el verdadero comienzo de la tarea: "Nuestra peregrinación no termina en Itatí, continúa cuando volvemos a casa y hacemos de nuestra fe, vida".
La proclama concluyó con la consigna "Somos jóvenes del NEA, somos Iglesia, somos instrumento de paz", leída ante una multitud que, según las estimaciones, reunió a unos 400 mil caminantes en el santuario itateño.
Fotos y video: gentileza Noticias Itateñas