49 años de la Voyager 1: la sonda que sigue rompiendo récords en el espacio interestelar
25.670 millones de kilómetros: esa es la distancia que separa a la Voyager 1 de la Tierra. La sonda lanzada en 1977 sigue operando, pero su energía se agota y la NASA tuvo que tomar una decisión.
Hace 49 años, la NASA lanzaba la Voyager 1, una nave que hoy continúa operando en el espacio interestelar y que sigue enviando datos a la Tierra. El 5 de septiembre de 1977 despegó desde Cabo Cañaveral, en Florida, a bordo de un cohete Titan IIIE-Centaur, con destino a Júpiter y Saturno. Casi medio siglo después, se convirtió en el objeto humano que llegó más lejos.
La sonda marcó hitos que cambiaron la exploración espacial: descubrió volcanes activos en una luna de Júpiter, estudió de cerca los gigantes gaseosos, capturó la famosa foto de la Tierra conocida como Pale Blue Dot y, en 2012, fue la primera nave en cruzar la heliopausa, el límite donde termina la influencia del viento solar.
La misión no terminó. A pesar de la falta de energía, la NASA apagó varios instrumentos para extender su vida útil y la sonda sigue comunicándose con la Tierra.
Un viaje que empezó después que su gemela
Aunque se llama Voyager 1, despegó 16 días después que la Voyager 2, que partió el 20 de agosto de 1977. Pero su trayectoria fue más rápida: la superó en diciembre de ese año y llegó primero a Júpiter. Ambas aprovecharon una alineación planetaria que ocurre aproximadamente cada 176 años, según la NASA, y que permite usar la gravedad de un planeta para impulsarse hacia el siguiente.
El máximo acercamiento a Júpiter fue el 5 de marzo de 1979. Envió miles de imágenes, reveló detalles de su atmósfera turbulenta, detectó un tenue sistema de anillos y descubrió dos lunas: Thebe y Metis. Pero el hallazgo más impactante ocurrió en Io, otra de las lunas: las imágenes mostraron volcanes en actividad, algo que nunca se había visto fuera de la Tierra.
Saturno y una decisión que lo cambió todo
El siguiente destino fue Saturno, al que llegó en noviembre de 1980. El 12 de noviembre hizo su máximo acercamiento y aportó datos sobre sus anillos, su campo magnético y sus lunas. El objetivo principal era Titán, la mayor luna de Saturno, para estudiar su espesa atmósfera rica en nitrógeno.
Pero esa aproximación tuvo una consecuencia: desvió a la Voyager 1 fuera del plano orbital de los planetas. A partir de ahí, no tendría más encuentros planetarios y comenzó su viaje hacia el espacio interestelar. La Voyager 2, en cambio, siguió otro camino y más tarde visitó Urano y Neptuno.
La foto que se volvió un ícono
Diez años después de dejar Saturno, el 14 de febrero de 1990, cuando estaba a unos 6.000 millones de kilómetros del Sol, la NASA le ordenó apuntar sus cámaras hacia el interior del sistema solar por última vez. Tomó 60 fotografías para formar el primer “retrato familiar” del sistema solar. Entre ellas, apareció la Tierra como un diminuto punto de luz: la célebre Pale Blue Dot. Poco después, las cámaras se apagaron para siempre.
El objeto más lejano de la Tierra
El 17 de febrero de 1998, la Voyager 1 superó a la Pioneer 10 y se convirtió en el objeto construido por humanos más distante de la Tierra, posición que aún mantiene. En ese momento estaba a unos 10.400 millones de kilómetros.
El hito mayor llegó el 25 de agosto de 2012, cuando sus instrumentos registraron cambios permanentes en las partículas circundantes. Tras analizar los datos, la misión concluyó que había atravesado la heliopausa, a unas 122 unidades astronómicas del Sol, unos 18.000 millones de kilómetros. Fue la primera nave en lograrlo.
¿Dónde está ahora?
La sonda sigue alejándose. Según los datos de seguimiento de la NASA, está a aproximadamente 171,6 unidades astronómicas de la Tierra, unos 25.670 millones de kilómetros. Una señal de radio tarda cerca de 23 horas y 47 minutos en viajar desde la nave hasta nuestro planeta.
La próxima marca llegará el 18 de noviembre de 2026, cuando esté a 25.902 millones de kilómetros, una distancia equivalente a un día-luz. Será el primer objeto fabricado por humanos en alcanzar esa separación.
¿Cómo sigue funcionando?
La Voyager 1 no usa paneles solares: su electricidad proviene de generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG), que aprovechan el calor de la desintegración radiactiva. Como la energía disminuye con el tiempo, la NASA fue apagando equipos e instrumentos no esenciales. El último recorte grande ocurrió el 17 de abril de 2026, cuando el Jet Propulsion Laboratory apagó el experimento de partículas cargadas de baja energía (LECP), que había funcionado casi sin pausa desde 1977.
Hoy, la sonda conserva dos instrumentos activos: el magnetómetro (MAG) y el sistema de ondas de plasma (PWS). Con ellos sigue capturando información de una región que ninguna otra misión puede estudiar a esa distancia, y mientras sus sistemas lo permitan, seguirá transmitiendo datos a través de la Red del Espacio Profundo de la NASA.