51 años del ataque al Regimiento 29: los soldados que aún esperan una respuesta que no llega
Un escritor que investigó el ataque al Regimiento 29 durante años llegó a Formosa para los actos del 51° aniversario. Lo que encontró entre los soldados que sobrevivieron lo dejó sin palabras.
Formosa volvió a detenerse en el calendario para recordar la jornada más trágica de su historia reciente. Al cumplirse 51 años del intento de copamiento del Regimiento de Infantería de Monte 29, perpetrado por la agrupación Montoneros, la memoria de los caídos y de quienes defendieron la unidad militar sigue ocupando un lugar central en la agenda provincial.
Pero detrás de los actos solemnes y los homenajes, persiste una deuda que los excombatientes sienten como una herida abierta: el reconocimiento integral para los conscriptos que sobrevivieron al enfrentamiento y que, medio siglo después, siguen golpeando puertas sin obtener respuestas.
El periodista, escritor y documentalista Sandro Rojas Filártiga, autor del libro Memorias de un combate: Formosa, 5 de octubre y de la realización audiovisual Los valientes de Formosa, abordó esta problemática en diálogo con el programa radial Algo Está Pasando, que se emite por FM VLU 88.5 del Grupo de Medios TVO, de lunes a viernes de 9 a 12 horas. La entrevista estuvo a cargo de los periodistas Fernando López y Daniel Moreira Viera.
Una memoria que no cede
Rojas Filártiga llegó a la capital provincial para participar de los actos conmemorativos y cumplir con compromisos institucionales. Consultado sobre el clima con el que Formosa rememora la fecha, destacó el interés sostenido de la comunidad y, en particular, de las escuelas.
“La memoria no cede y aumenta con los días. Tenían que haber visto a los chicos de una escuela primaria recitar poesías y hablar de los valientes; fue muy lindo. Más allá de lo doloroso de la fecha, hay que hacer hincapié en que la gente y los docentes recuerdan, y eso le hace muy bien a los soldados que aún hoy no fueron reconocidos”, expresó.
El investigador también remarcó que la difusión de lo ocurrido en 1975 dejó de ser un tema exclusivamente formoseño: “La historia cruzó el Bermejo, se conoce en todo el país y por eso el interés es mucho mayor hoy por hoy”.
La deuda pendiente con los conscriptos
Uno de los ejes centrales de la conversación fue la reparación legal, económica y moral para quienes intervinieron en la defensa del regimiento. Según explicó Rojas Filártiga, las familias de las víctimas fatales y los heridos recibieron las indemnizaciones dispuestas por la normativa nacional, pero el esquema actual deja afuera a un grupo clave.
“Los familiares y los heridos recibieron compensación, pero la justicia está siendo parcial porque faltan los soldados que combatieron, que defendieron y pusieron en fuga a los delincuentes montoneros. Estamos peleando por los soldados mal llamados ilesos, porque no hay un ileso cuando aún tiene heridas en el alma y en el corazón. Son marcas indelebles que no se ven, pero que padecen a diario cuando la memoria los lleva a aquella trágica tarde donde pusieron lo que había que poner para defender un pedazo de patria”, sostuvo.
Al trazar un paralelo con otras gestas bélicas de la Argentina, el cineasta fue categórico: “Son dos guerras diferentes, pero lo que hicieron los muchachos el 5 de octubre de 1975 y posteriormente intentando mantener la memoria es muy loable. Estos soldados están a la altura de Belgrano, San Martín y Güemes; lo que pasa es que ellos son héroes en el bronce de muchos años, mientras que a los contemporáneos no se les otorga el valor como tiene que ser”.
El oportunismo político y las promesas que quedaron en el olvido
Rojas Filártiga recordó las repercusiones del 50° aniversario, cuando autoridades nacionales visitaron la provincia, y cuestionó la falta de continuidad en las gestiones oficiales después de las fechas conmemorativas.
“Lamentablemente quedó en esa foto. El oportunismo político muchas veces no va de la mano de lo que tiene que ser. Para los 50 años la foto era muy linda y valiosa, pero los soldados se quedaron acá; se entregaron carpetas y notas, pero no hubo más comunicación. Estuve hablando con combatientes y están a la espera de un llamado, no los llama nadie. Sienten que no los tienen en cuenta y eso duele”, recriminó.
En esa misma línea, el escritor se refirió a las secuelas psicológicas que arrastran los veteranos tras más de cinco décadas de reclamos: “Los soldados se preguntan permanentemente por qué no les tocó a ellos o por qué el balazo mató a su compañero. La mala fortuna que arrastran desde hace 51 años es golpear puertas sin que se les abra ni una. Eso representa una violencia institucional muy fuerte contra hombres que lucharon por sobrevivir y por el compañero de al lado”.
Para cerrar, el autor instó a no relegar esta página del pasado nacional al olvido y a otorgar un reconocimiento equitativo a todos los veteranos que participaron de la jornada.
“Para mí la historia es una sola. Cuando se menciona todo, hay que mencionar a Formosa, el 5 de octubre, con su importancia, sus héroes, sus muertos y sus soldados”, concluyó.
