52 años sembrando futuro: el ingeniero agrónomo que apuesta por la profesión y el alimento
¿Sabías que un ingeniero agrónomo con más de 50 años de profesión sigue recomendando estudiar agronomía? Descubrí su visión sobre el futuro de la producción y la oportunidad que ve en Vaca Muerta.
Jorge Toranzo preside el Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica de Río Negro y lleva más de cinco décadas dedicado a la producción agropecuaria. Su convicción es inquebrantable: el mundo siempre necesitará alimentos y la agronomía será clave para producirlos.
En el marco del Día de la Enseñanza Agropecuaria, que se conmemora cada 6 de agosto, Toranzo dialogó con ANR sobre su trayectoria, los desafíos del sector y el futuro de la profesión. La fecha también celebra a ingenieros agrónomos, médicos veterinarios y otros profesionales de las ciencias agropecuarias, en recuerdo de la fundación del Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina.
Una vida dedicada a la agronomía
Con 52 años de ejercicio profesional, Toranzo no duda en recomendar la carrera a los jóvenes. "Si un chico me dice que quiere estudiar Agronomía, le digo que sí, por supuesto", afirma. Su paso por la docencia, la investigación, el INTA Alto Valle y la función pública lo convenció de que volvería a elegir el mismo camino.
Actualmente, preside el CPIA de Río Negro, entidad creada en 1973 que agrupa a más de 650 profesionales matriculados. Desde ese lugar impulsa la defensa de las incumbencias profesionales, la capacitación continua y el trabajo articulado con universidades, INTA, Senasa y otros organismos vinculados al sector.
¿Por qué estudiar agronomía?
Para Toranzo, la carrera ofrece una formación integral que combina biología, genética, química, física, fisiología vegetal y animal, suelos y estadística. "Entender algo te da curiosidad por entender más", resume. Esa amplitud de conocimientos es lo que mantiene viva su pasión y lo que lo lleva a recomendar la profesión a quienes buscan una carrera con futuro.
El ingeniero agrónomo, explica, trabaja para "lograr la mayor eficiencia productiva utilizando la menor cantidad posible de recursos". Su tarea abarca desde el manejo del agua y los suelos hasta la sanidad de cultivos, la nutrición vegetal y la incorporación de nuevas tecnologías.
Un panorama complejo, pero con oportunidades
Al analizar la realidad del Alto Valle, Toranzo menciona dificultades económicas, la fragmentación de las chacras, el avance urbano sobre tierras productivas y los cambios en la actividad. Define a la producción primaria como "un negocio de resta", ya que el productor recibe lo que queda después de descontar costos y márgenes de cada eslabón de la cadena.
Sin embargo, vislumbra una oportunidad en el crecimiento de Vaca Muerta y las ciudades circundantes. "Si toda esta zona empieza a crecer, va a necesitar una gran cantidad de alimentos", sostiene. Ese escenario podría abrir nuevas puertas para pequeños productores y emprendimientos que abastezcan la demanda regional con frutas y hortalizas locales.
Toranzo reconoce que la agronomía no es una carrera para hacerse millonario, pero está seguro de que seguirá siendo imprescindible. "El mundo va a necesitar mucho alimento y nosotros estamos para aportar conocimiento, trabajo y dedicación para producirlo", asegura. Y remata con la idea que resume toda una vida: "Los alimentos siempre se van a necesitar".