60 años de fe: la comunidad ucraniana de Oberá celebra un aniversario histórico
En Oberá, la comunidad ucraniana celebra 60 años de su parroquia. ¿Cómo nació este templo único y qué secretos guarda su historia? Descubrí los detalles de una fe que trascendió generaciones.
La parroquia Inmaculada Concepción de Oberá conmemora seis décadas de vida eclesiástica y servicio pastoral, un hito que reúne a generaciones de fieles y destaca el legado cultural bizantino en Misiones. La celebración no solo honra el pasado, sino que reafirma el compromiso de una comunidad que ha sabido preservar sus tradiciones.
Este templo, único en la provincia por su cúpula inconfundible, se erige como un faro espiritual para los católicos ucranianos de la región. Desde sus inicios, la orden de San Basilio Magno (OSBM) ha guiado a los creyentes, extendiendo su influencia a localidades como Aristóbulo del Valle, Campo Viera y Dos de Mayo.
Los orígenes de una comunidad arraigada
La historia se remonta a 1938, cuando los sacerdotes basilianos de Apóstoles comenzaron a visitar Oberá para celebrar la Divina Liturgia en hogares particulares. El padre Orestes Dub dio el primer paso en 1943 al adquirir un terreno en la calle Gobernador Barreyro 752, donde años después se levantaría la primera capilla dedicada a la Virgen María.
La atención pastoral fue itinerante durante décadas, con sacerdotes como el padre Mateo Sijanchuk y el padre Basilio Zinko. Recién en 1964, con la reorganización eclesiástica, se erigió canónicamente la parroquia, nombrando al padre Orestes Karpliuk como su primer párroco. Él impulsó la construcción del complejo actual, que incluye templo, monasterio y salón parroquial.
La labor misionera que transformó la zona
El padre Nicolás Gembarowski fue una figura clave en la expansión de la fe. Recorrió las colonias de la Zona Centro, abriendo picadas y llevando la palabra a escuelas y hogares. Su esfuerzo dio origen a numerosas capillas que hoy dependen de Oberá, como San José en Aristóbulo del Valle o Sagrado Corazón en Campo Viera.
La construcción del templo actual comenzó en 1976, con la bendición de la piedra fundamental por monseñor Andrés Sapelak. Tras más de dos décadas de trabajo comunitario, el 5 de noviembre de 2000, el templo fue consagrado por monseñor Lubomyr Húsar, consolidando una obra que es orgullo de los fieles.
Un templo con identidad bizantina
La arquitectura del templo, diseñada por el ingeniero Bahdán Kyshakyvich, responde al estilo bizantino ucraniano, con una cúpula que simboliza la llama de la fe. En su interior, los íconos pintados por Volodymyr Kaplún, como la Virgen de Hoshiv, aportan un valor artístico y espiritual único.
Desde 2016, el templo es sede de una peregrinación anual que convoca a fieles de todo el país, fortaleciendo los lazos de fraternidad y fe. La comunidad celebra así seis décadas de historia, mirando al futuro con esperanza y arraigo.
