75 años de TV argentina: el beso que casi nadie vio y el día que Olmedo se hizo el muerto
¿Qué pasó aquel mediodía de 1985 cuando el Polaco Goyeneche cantó "Naranjo en Flor" y Jorge Donn le tomó la mano? La historia del beso que la TV argentina tardó en digerir, entre otros 11 escándalos que marcaron 75 años de pantalla.
La televisión argentina sopló 75 velitas. La primera transmisión fue el 17 de octubre de 1951, con un acto por el Día de la Lealtad peronista: Juan Domingo Perón y Eva Perón hablaron frente a cámara y esa imagen llegó, por primera vez, a los pocos televisores que había en el país. Un centenar, apenas. Argentina fue el octavo país del mundo en tener TV.
Con los años llegaron más canales, la TV privada asomó a comienzos de los sesenta y el aparato se instaló en el centro del living. Durante décadas marcó la conversación pública. Hubo risas, llantos, noticias trágicas, comedias, deportes, telenovelas y estrellas. Después llegaron los realities.
Y hubo escándalos. Algunos impactantes pero menores; otros, directamente delictivos. Esta es una selección posible de los que quedaron clavados en la memoria colectiva.
El padre que murió en pleno “Feliz Domingo”
Corría el tercer domingo de junio de 1984, Día del Padre, y el programa ómnibus que conducía Silvio Soldán tenía entre sus participantes a padres de los alumnos. En la prenda “Yo Sé”, un hombre vestido de malevo bailaba un tango cuando se desplomó. Gritos, confusión y un corte urgente. Al volver, informaron que había sufrido una crisis cardíaca y había muerto.
Hasta ahí, una desgracia televisada. Pero minutos después apareció en cámara Alejandro Romay, dueño de Canal 9, para explicar que, ante los cientos de llamados y la preocupación por la identidad del fallecido, repetiría las imágenes. Y las repitió. Varias veces. El rating de un programa que ya rendía unos 20 puntos se disparó. El mismo mecanismo se repetiría años después con la caída de Olmedo del balcón.
El beso entre Jorge Donn y el Polaco Goyeneche
Mediodía de 1985, ATC. En “Cordialmente”, Juan Carlos Mareco recibía al bailarín Jorge Donn, que volvía de triunfar con el Bolero de Ravel en la película de Claude Lelouch, y al Polaco Roberto Goyeneche, enfundado en una campera deportiva Fila. Mareco le pidió que cantara y le ofreció un micrófono. Goyeneche lo rechazó y arrancó con “Naranjo en Flor”.
Donn fumaba a su lado, con los ojos cerrados. Cuando terminó la interpretación, le tomó la mano y no la soltó. Mareco apenas atinó a decir “Me voy”. El bailarín pidió silencio: “Shhh, él lo dijo todo, no hay nada más, el silencio es la palabra más linda, con esa energía que iban a gastar en aplaudir vayan y planten un árbol”. Después le dio un beso. Las revistas hablaron de un beso en la boca; con las imágenes a la vista, fue en las comisuras, lo que alguien llamó “un beso Barracas: muy cerca de la Boca”. Goyeneche, emocionado, solo dijo: “Sos un fenómeno”.
La flatulencia que nunca existió
María Amuchástegui fue la pionera del fitness en la TV, con clases de aerobics por ATC que promediaban 7 puntos en un horario muerto. En 1986 alguien dijo que se le había escapado un gas en pleno ejercicio. El rumor creció cuando los integrantes de La Noticia Rebelde abrieron su programa con máscaras de gas. El tema llegó a la tapa de La Semana.
La protagonista y casi todos los presentes lo negaron: las emisiones se grababan y, ante cualquier problema, se volvía a grabar. Solo un gimnasta del fondo le dijo al periodista Cicco que el episodio había sido real. No quedan imágenes. Y la carrera de María no terminó ahí: su programa siguió hasta 1991.
El “cenicerazo” de Susana a Huberto
Febrero de 1998. Susana Giménez volvía de viaje y en la puerta de su casa en Barrio Parque la esperaba una multitud de periodistas por los rumores de separación de Huberto Roviralta. Adentro estaba él. Los movileros escucharon gritos y ruidos de muebles. Hasta que se oyó nítida la voz de la diva: “¡Ladrón! Hijo de puta! ¿Cuándo te vas a ir de acá?”. Y un estruendo.
Minutos después, Huberto salió por la puerta principal con la nariz sangrando para mostrarse como víctima. Fue el famoso cenicerazo. Después vinieron las tapas, la entrevista con Grondona, la cámara oculta, el divorcio y los 10 millones de dólares. Años más tarde, Susana aclaró que no fue un cenicero sino una caja de madera y peltre.
La espontánea de Marianela Mirra
Gran Hermano 2007 parecía tener ganador asegurado: Diego Leonardi, un joven que había estado preso y había rehecho su vida. Lideró la casa desde el arranque. Marianela Mirra, tucumana y simpática, pasaba casi desapercibida. Hasta la última nominación, la previa de la final.
Después de dudarlo, le jugó la espontánea a Diego. El público lo echó y premió la jugada estratégica de Marianela, que se consagró ganadora y empujó el rating por encima de los 50 puntos.
Bake Off y la corona que se cayó al final
2020, pandemia y cuarentena. Los concursos de cocina ganaron adeptos y la segunda temporada de Bake Off tuvo buen rating. A la final llegó Samanta, una joven dulce y hábil. En redes empezaron a acusarla de no ser amateur por un emprendimiento gastronómico previo. Una zona gris del reglamento que desató una ola de odio.
Los jurados la consagraron campeona. Pero tras un corte pasaron imágenes grabadas horas antes de la emisión: la despojaron del título por haber mentido en la declaración jurada de ingreso. El premio fue para el segundo. Samanta quedó lapidada en las redes.
Zap, el programa más multado de la historia
2002, crisis económica, poco presupuesto y una idea: hacer mucho con poco. Así nació Zap, conducido por Marcelo Polino, con un elenco insólito: Jacobo, Guido, El Larva, Oggi Junco, García y Adriana Aguirre, entre muchos otros. Peleas inventadas, generadas o espontáneas. La gente no se escandalizaba: se divertía. Y encima había un panel de expertos, de Lafauci a Dorio, analizando los eventos con seriedad. Ostenta un récord que sus creadores lucen con orgullo: es el programa más multado de la televisión argentina.
La jueza Barú Budú Budía
En la apertura de su programa de 1992, Tato Bores hacía de arqueólogo en el año 2492 descubriendo las ruinas de Argentina. Entre los hallazgos aparecía un recorte real que informaba que la jueza Servini de Cubría había sido multada con 60 pesos por la Corte Suprema por el Caso Yoma y apartada de la causa. La jueza se enteró antes de la emisión y presentó un amparo. Un día antes del programa, la Cámara lo aceptó al considerar que el sketch contenía “ludibrio y eutrapelia”. Era censura previa y el país entero esperó el domingo a la noche.
La respuesta fue un coro de celebridades cantando: “La jueza Barú Budú Budía, la jueza Barú Budú Budía es lo más grande que hay”. Hoy sorprende la heterogeneidad de ese coro: esas mismas personas, atravesadas por la grieta, difícilmente se juntarían bajo una causa común.
La primera muerte de Alberto Olmedo
Fue nuestra Guerra de los Mundos. Olmedo tenía grandes expectativas para 1976: triunfaba en el teatro de revistas, sus películas recaudaban y planeaba renovar la TV con nuevos guionistas. “El Botón” arrancó en mayo con un flash de noticias: un periodista leyó con pesar un cable sobre la desaparición del cómico y anunció que repetirían sketchs del año anterior.
Segundos después, Olmedo apareció en cámara aclarando que estaba bien vivo. Duró menos de un minuto y medio, pero alcanzó para desatar el caos: líneas colapsadas, cables de agencias anunciando su muerte, crisis de llanto y desmayos en las casas. El cómico pidió perdón, pero la dictadura recién estrenada levantó el programa, despidió a todos los involucrados y lo desterró un tiempo. Solo pudo volver con Piluso a fin de año, ya sin el título de capitán.
Samid contra Viale: la pelea más icónica
Enero de 2002, el país en llamas. Mauro Viale tenía a Alberto Samid en “Impacto a las 12”. Samid defendía la devaluación asimétrica de Duhalde; Viale le dijo que razonaba de forma primaria y lo mandó a pagar los impuestos que debía. Samid le gritó mentiroso y le preguntó cuál era su verdadero apellido, mostrando su antisemitismo. Se paró y se le acercó. Viale lo acusó de avalar el atentado a la AMIA.
Y llegó el insulto imperdonable: “¿Cómo vas a decir eso judío hijo de puta?”. Un empujón y las piñas. Pegó Samid, devolvió Viale, otra piña y Mauro al piso. Un hombre mayor entró y pateó a Viale en el suelo. El estudio fue un caos. Con los años el episodio tomó un cariz cómico, pero no debe tapar el antisemitismo de Samid, que luego fue condenado, estuvo preso y usó tobillera electrónica por otros delitos.
El padre Grassi, la fuga y la detención ante cámaras
Un informe de Telenoche Investiga denunció que el padre Julio César Grassi había abusado de varios menores de entre 12 y 17 años. El religioso, con experiencia mediática e influencia, se defendió en Azul TV, entrevistado por Chiche Gelblung, Eduardo Feinmann y Mauro Viale. En plena entrevista se anunció que la Policía Bonaerense, por orden de un juez, llegaba al canal para detenerlo. Grassi desapareció. Estuvo fugado unas 12 horas y al mediodía siguiente se presentó en el programa de Viale.
Salieron figuras de los medios a defenderlo, entre ellas Raúl Portal y Mariano Grondona. Telenoche siguió con las denuncias, que ya había llevado a la Justicia. Y después de años, con el denunciante acosado y atacado físicamente, Grassi fue condenado por abuso. Antes había protagonizado otra polémica: parte de lo recaudado por los llamados del programa de Susana iba a su Fundación Felices los Niños. Cuando el cura dijo cuánta plata necesitaba, Susana le preguntó si pensaba construir el Sheraton.
El caso Coppola y el jarrón
Octubre de 1996. La policía detuvo a Guillermo Coppola, manager de Maradona, acusado de traficar drogas. En su departamento encontraron cocaína en un jarrón. Todos los medios se ocuparon del caso, pero un programa se lo apropió: “Mediodías con Mauro”. Viale inventó un género, el talk show de los escándalos, y su living multitudinario y ruidoso hizo parecer a Jerry Springer un amateur.
Las chicas del caso, los abogados, los chimenteros y los testigos convivían en el estudio. Ventura con Cúneo Libarona, la madre de una de las chicas, el supuesto Caballero Rojo, decenas de letrados. Todos gritaban y peleaban por destacarse. Hubo revelaciones, teorías disparatadas, canciones, escuchas, vasos de agua en la cara, insultos. Todo conducido por Viale, que sin pudor manejaba ese circo televisado que hipnotizó al país.