78 chicos de Río Negro esperan una familia: el dato que nadie quiere que se repita
En Río Negro hay 78 chicos que hoy pueden ser adoptados, pero el proceso se estira años. Uno de los datos que más preocupa a la Senaf tiene que ver con lo que pasa cuando el trámite no avanza.
En Río Negro hay 78 niños y adolescentes que hoy pueden ser adoptados, pero siguen alojados en hogares de abrigo mientras el proceso avanza. El número surge de un total de 109 chicos que están en dispositivos de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf).
"Hay 78 niños y adolescentes que tienen la oportunidad de tener una familia. Si bien en esta instancia, el caso está en el ámbito de la justicia, se trata de arbitrar los medios para agilizar las convocatorias", explicó Sebastián Sánchez, subsecretario de Medidas de Protección Integral de Río Negro.
La espera, en algunos casos, se estira entre 3 y 4 años. "El tiempo promedio es relativo. Pero no queremos que cumplan 18 años en estas instituciones por la carga que conlleva. La idea es que no permanezcan albergados tanto tiempo. Ya que estén un año es un montón", lamentó el funcionario.
Dónde están los chicos que esperan
Del total, 45 son niños en condiciones de ser adoptados y 35 son adolescentes. Están distribuidos en delegaciones de Viedma, Cipolletti, Luis Beltrán, Villa Regina, San Antonio y Bariloche.
¿Cómo llega un caso a esta instancia? La Senaf cuenta con equipos de intervención territorial que abordan situaciones de vulneración de derechos o riesgos inminentes. La alerta suele llegar desde el ámbito escolar o de salud, cuando un docente o un profesional detecta una situación llamativa. Otras veces, el punto de partida es un oficio judicial.
Con el caso sobre la mesa se activa el Programa de Fortalecimiento Familiar. "Nuestros equipos están conformados por trabajadores sociales, técnicos en niñez adolescencia y familia, psicólogos y operadores sociocomunitarios que, en estos casos, trabajan en duplas o tríadas. Evalúan cada situación de niños o adolescentes", detalló Sánchez.
Las situaciones son variadas: abandonos en el ámbito familiar, negligencia, un docente que percibe a un chico lastimado o signos de violencia detectados en un control de salud. "Cuando se visualiza una vulneración o una situación de violencia hacia niños o adolescentes, se busca la intervención del organismo que cuenta con 13 delegaciones en la provincia", agregó.
El camino hacia la adopción
Los equipos evalúan cada caso con entrevistas, "escuchas activas", visitas a los domicilios y encuentros en las sedes. Si se detecta un nivel de riesgo, se aplican medidas de protección integral para restituir el derecho vulnerado. "Pero si el equipo evalúa que la situación sigue sin revertirse y persiste la situación de riesgo o poco cuidado parental, se pasa a otra instancia", advirtió Sánchez.
Allí comienzan las medidas de protección excepcional y el proceso de judicialización. "Los chicos son albergados en casas de abrigo. La provincia totaliza más de 10 dispositivos de alojamiento donde se busca protegerlos y resguardarlos. Por otro lado, fundamentamos ante la jueza de Familia el por qué de esa medida que debe ser excepcional y transitoria", señaló.
La normativa fija un plazo máximo de 90 días de institucionalización, prorrogable por otros 90. "Cuando uno va viendo el grado de vulneración de estos niños y el contexto familiar, muchas veces atravesado por situaciones de violencia y consumo, nuestros equipos y la Justicia evalúan que no es lo pertinente para que ese niño se pueda desarrollar en su vida plena", concluyó Sánchez.
El objetivo declarado es que cada chico "esté en un ámbito familiar sano y protegido". Cuando eso no ocurre, la provincia avanza con medidas excepcionales y los chicos entran en condiciones de adoptabilidad.
