Ochenta vecinos de Campo Quijano ya tienen todo listo para cruzar el país y ver al Papa. Entre los organizadores hay un párroco que quiere entregarle un dulce de leche bien salteño, y la mitad del grupo repite una experiencia que vivió con Juan Pablo II.
La comunidad de Campo Quijano ya tiene todo listo para una de las citas más esperadas del año. Ochenta vecinos viajarán a Córdoba para ver de cerca al papa León XIV, en el marco de la visita del sumo pontífice al país, y entre los organizadores está el párroco Sergio Chauque, que además será parte de la comitiva que acompañará a monseñor Mario Antonio Cargnello en Buenos Aires.
El sacerdote contó que el grupo está integrado en su mayoría por mujeres mayores, las llamadas "viejitas rezadoras", y que la logística es intensa: partirán en dos colectivos y contarán con ocho guías de la Iglesia para que todo salga bien.
Un regalo bien salteño para el Papa
Chauque tiene una ilusión concreta: entregarle al pontífice un dulce de leche de Campo Quijano. "Tengo mucha expectativa. Tengo un dulce de leche de Campo Quijano, a ver si se lo puedo entregar. Ojalá pueda sacar una foto y traer un recuerdo, y escuchar lo que nos diga, a ver cómo quiere que guiemos el rebaño", expresó.
El párroco también participará de una reunión de los equipos sinodales que el Papa mantendrá el martes por la tarde. "Yo estoy en ese equipo y ahí voy a acompañar a monseñor, concretamente en esa oración. Será la oportunidad en la que podremos saludarlo", detalló.
De Brochero a León XIV
Para Chauque, este viaje tiene un peso especial. Recordó cuando estuvo en Roma para la canonización del cura gaucho: "Fue un momento maravilloso, guardado en mi corazón, con una espiritualidad especial, un aura especial, como dicen los chicos ahora. Es la santidad: mirarlo a los ojos, decir una palabra, recibir la palabra de ellos".
Y agregó: "Ellos van a ser historia en nuestra humanidad".
Las "viejitas rezadoras" y el recuerdo de Juan Pablo II
El párroco explicó que la organización no es sencilla porque el grupo está formado en buena medida por personas mayores. "Hay que organizar todo para que vayan bien, cómodas y tengan dónde llegar. Después, ir al predio y que puedan aguantar las cuatro horas de espera hasta que sea la misa y, después, traerlas a todas vivas", señaló.
Muchas de ellas ya vivieron una experiencia similar: la mitad de las que viajan estuvieron con Juan Pablo II en el Hipódromo y guardan ese recuerdo como uno de los más felices de su vida. Ahora quieren repetirlo con León XIV.
La partida será en dos colectivos y con ocho guías que pertenecen a la Iglesia, según detalló el sacerdote por FM Aries.