90 kilómetros de fe: la recomendación que muchos peregrinos ignoran
90 kilómetros, 16 áreas de trabajo y una advertencia que el propio sacerdote repitió: "No hay que traer zapatillas nuevas". Lo que la organización ya tiene listo para la peregrinación que une Hasenkamp con Paraná.
La 44ª Peregrinación de los Pueblos ya tiene fecha: será el viernes 16 y sábado 17 de octubre, y volverá a unir Hasenkamp con Paraná a lo largo de unos 90 kilómetros. A un mes de la caminata, la organización ultima los detalles logísticos, sanitarios y espirituales.
Bajo el lema “Peregrinos con María, hacia un mundo más humano”, el recorrido partirá desde la ermita de Schoenstatt de Hasenkamp y finalizará en el Santuario de La Loma, en la capital entrerriana.
El sacerdote Daniel Ponce, uno de los responsables de la organización, contó a Elonce que los preparativos arrancaron en mayo y ahora entraron en su etapa final. “Estamos en los detalles de la organización, armando todo lo que tiene que ver con el sonido y resolviendo cuestiones logísticas”, explicó.
Cómo será la asistencia en el camino
La estructura se divide en 16 áreas de trabajo, entre ellas acogida, servidores, estacionamiento, espiritualidad, animación y asistencia sanitaria. A lo largo del trayecto habrá equipos de “aguateros” que acompañarán a los peregrinos y garantizarán el acceso al agua. Igual, desde la organización pidieron que cada persona lleve su propia botella para recargarla.
También se coordinó la presencia de ambulancias y equipos de salud junto con organismos públicos, hospitales de la zona y prestadores privados, para responder ante descompensaciones, lesiones o cualquier emergencia.
Quienes participen sin una delegación podrán usar los camiones dispuestos para el traslado de mochilas: las pertenencias se recuperan en las distintas paradas y así se puede descansar sin cargar peso. Además habrá una cantina móvil cuya recaudación ayudará a cubrir parte de los gastos. La peregrinación no tiene inscripción general arancelada y los servicios básicos se ofrecen sin costo.
En una de las paradas se servirá un desayuno con café y tortas fritas, y habrá agua caliente disponible.
Qué llevar y qué evitar
Ponce pidió ropa cómoda, preparada para las variaciones de temperatura: protegerse del frío de la madrugada y también del sol durante el día. Y dejó una advertencia clave: “No hay que traer zapatillas nuevas, sino las que uno utiliza habitualmente”. El calzado ya adaptado al pie y las medias adecuadas reducen el riesgo de ampollas y lesiones.
La lista de lo indispensable incluye una botella de agua, gorra o sombrero, protector solar, una identificación personal y un número telefónico de emergencia. Quienes tengan alergias o alguna condición de salud deberán llevar una tarjeta visible con esa información, para que los equipos sanitarios puedan actuar con rapidez ante una eventualidad.
El sacerdote remarcó que la preparación física importa, pero aclaró que la peregrinación no es solo una caminata de resistencia. “Hay que recordar que no es una cuestión deportiva, sino una instancia de oración, reflexión, solidaridad y de caminar junto a otros”, manifestó. También sugirió que cada participante defina de antemano la intención por la que hará el recorrido: agradecer, pedir o acompañar a familiares y amigos.
Una convocatoria que no deja de crecer
La organización no fijó una cifra precisa de participantes para esta edición, aunque recordó que en los últimos años la concurrencia superó las previsiones. Según el informe que recibió la organización, alrededor de 20.000 personas participaron de la caminata anterior. “Nos preparamos lo mejor posible para todos los que la Mater quiera invitar y traer”, expresó Ponce.
Algunas delegaciones parroquiales todavía inscriben participantes, mientras que otras ya completaron sus lugares. Los vehículos de apoyo deben gestionar previamente sus pases y espacios de estacionamiento. La información y los contactos de las distintas áreas se difundirán por las redes oficiales de la Peregrinación de los Pueblos.
La preparación espiritual continuará con celebraciones religiosas en las semanas previas y con materiales de reflexión que se publicarán en esas mismas redes.
La historia de esta manifestación de fe comenzó con la iniciativa de dos jóvenes, Jorge Quiroz y Amelio Rodríguez, integrantes de la Juventud Masculina del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, y creció hasta convertirse en una de las convocatorias religiosas más importantes de Entre Ríos. Esta 44ª edición volverá a coincidir con el fin de semana del Día de la Madre.