El peronismo y los bloques dialoguistas buscarán convencer al Gobierno de avanzar en un proceso de ampliación de los miembros de la Corte Suprema de Justicia luego de ser rechazados los pliegos del juez federal Ariel Lijo y del constitucionalista Manuel García-Mansilla, quien quedó en medio de cierta incertidumbre tras haber jurado como ministro del máximo tribunal.
Las gestiones para reformar la Corte ya habían comenzado de manera informal cuando los pliegos de Lijo y García-Mansilla quedaron empantanados por la falta de acuerdo entre la Casa Rosada y el peronismo, que era clave para garantizar los dos tercios que se exigen para aprobar las designaciones. Pero Cristina Kirchner terminó bajando la persiana y optando por el rechazo de ambos postulantes luego de que Javier Milei decidió nombrarlos por decreto saltando la aprobación del Senado.
Fuentes legislativas anticiparon que la próxima semana podría comenzar a activarse la discusión por la reforma de la Corte. En principio descartan que se vaya a intentar un tribunal de 25 miembros, como en su momento impulsó el kirchnerismo con un representante por provincia.
Justamente el senador por San Luis, Fernando Salino, jefe del nuevo bloque Convicción Federal, planteó este jueves en el recinto la posibilidad de avanzar en una ampliación y validó el proyecto de su ex compañera de bancada María Eugenia Catalfamo que proponía un tribunal de 25 miembros, con un representante por provincia y uno de CABA.
Esa propuesta fue modificada en el recinto para que fuera aprobada en el Senado y se acordó llevar la Corte a 15 miembros. Pero la reforma nunca avanzó en Diputados, donde el peronismo no pudo imponer la mayoría. Salino explicó a Clarín que la actual conformación de la Corte es “centralista” y advirtió sobre la necesidad de ir por “una solución integral” que resuelva no sólo el tema del cupo para las mujeres.
Por su parte, el salteño Juan Carlos Romero, uno de los aliados más cercanos a la Casa Rosada, prepará un proyecto para llevar de 5 a 7 el número de miembros del tribunal. Puntualmente, la propuesta establece que “la Corte estará compuesta por 7 jueces, de los cuales no más de 5 de sus integrantes serán del mismo sexo”.
De esta manera se busca saldar una deuda “histórica”, dijeron en el Senado, ya que se garantizará el ingreso de 2 mujeres, lo que representa el 30 % de los miembros del tribunal. “La ampliación de integrantes otorgará mayor legitimidad al Tribunal, y dará mayor celeridad a sus resoluciones, siendo que, actualmente, a pesar del récord de sentencias dictadas en 2024, aún continúa siendo un embudo de causas que aún esperan sentencia”, fundamentó Romero en la propuesta.
La idea es que al incorporar dos nuevas vacantes, uno de los lugares sería para una mujer que proponga el kirchnerismo mientras que las restantes se dividirán entre el oficialismo, radicalismo, el PRO, el peronismo federal y los partidos provinciales. Aunque tanto en el macrismo como en la UCR no ven como prioridad una reforma del máximo tribunal.
Según fuentes legislativas en las reuniones que se realizaron por los pliegos de Lijo y García-Mansilla, la oposición le ofreció al oficialismo que sume a la vicepresidenta Victoria Villarruel y al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, para avanzar en una reforma amplía del Poder Judicial. “No puede ser que se mantenga la estructura judicial de los años ’80, con una cámara de alzada para tres provincias”, explicó un senador.
La idea de llevar la Corte de 5 a 7 cuenta con el guiño favorable de Unión por la Patria, lo que le permitiría tener los votos, ya que se aprueba por mayoría simple. Sin embargo, para el peronismo es una verdadera incógnita cómo seguirán las negociaciones para ocupar las vacantes en el máximo tribunal. “Nosotros estamos dispuestos a negociar, los que están cerrados son ellos”, repiten desde la oposición.
Lo cierto es que el peronismo busca avanzar con una reforma de todo el Poder Judicial, que incluye juzgados federales y el procurador, pero los dialoguistas quieren acotar la discusión a la integración de la Corte Suprema. Eso podría dificultar la apertura del diálogo, pero obviamente que todo estará sujeto a lo que decida el Gobierno, que por lo pronto deberá mandar dos nuevos pliegos para cubrir las vacantes que dejaron Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda, que dejaron el tribunal al llegar a la edad jubilatoria.
Fuente: clarin.com