A 120 km del pueblo más cercano, la escuela que cambió el destino de decenas de chicos

Un albergue y una escuela con 50 años de historia sostienen la vida de decenas de chicos en Pescadito, a 120 kilómetros del pueblo más cercano. El viaje hasta allí es una travesía que casi nadie imagina.

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A 120 km del pueblo más cercano, la escuela que cambió el destino de decenas de chicos
A 120 km del pueblo más cercano, la escuela que cambió el destino de decenas de chicos

En los parajes Corralito y Pescadito, en el departamento San Martín, cientos de familias viven lejos de todo. La escuela y un albergue marcan la diferencia para los más chicos.

Corralito y Pescadito son dos nombres que casi no figuran en los mapas, pero que concentran la vida de cientos de familias en el interior profundo de Salta. El primero está a 90 kilómetros de General Ballivián; el segundo, a 120. Ambos pertenecen a ese municipio del departamento San Martín y dependen de él para lo esencial: atención médica urgente, agua segura, alimentos.

Son asentamientos antiguos. La escuela de Pescadito, de hecho, cumplió 50 años en agosto pasado. Allí, la cría y venta de animales es el sostén de las familias criollas dispersas en los alrededores y del monte para los originarios. Muchos wichí, acuciados por la necesidad, han dejado el lugar donde nacieron para instalarse cerca de la ruta 34, donde encuentran más chances de subsistir.

Corralito, la fiesta de la Virgen y la vida cotidiana

Corralito queda a 90 kilómetros al este de General Ballivián. Se llega por caminos y luego por sendas que solo transitan vehículos doble tracción. Los funcionarios del intendente Gerardo Córdoba son quienes mejor conocen a cada familia del lugar. La primera semana de octubre, la intendencia celebró allí la fiesta de la Virgen de Fátima.

Roxana Sierra, secretaria de Cultura del municipio, describe el paraje: "Corralito queda a 90 kilómetros de Ballivián hacia el este de la ruta nacional 34 y allí residen un 80 por ciento de originarios wichí y un 20 por ciento de familias criollas dispersas en distintos puestos. Está la escuelita pero como no hay albergue los chicos salen a la mañana temprano de sus casas en bicicleta o a caballo y regresan en la tarde".

La fiesta de la Virgen de Fátima es uno de los acontecimientos más esperados por esas familias. "Viven de la venta de sus animales en el caso de los criollos y del monte los originarios; nosotros desde el municipio le hemos hecho todos los trámites que se necesitaban para que tengan documentos, asignación universal y otros beneficios que les corresponden como a cualquier ciudadano argentino", cuenta Sierra.

La escuela es la principal institución con la que cuentan. "Los últimos relevamientos que hicimos nos arrojan que ahora en las escuelas de los diferentes parajes hay más niños criollos que originarios y nosotros lo atribuimos a que se mudan cerca de los centros poblados", agrega la funcionaria. En Corralito hay un centro de salud con un enfermero; cuando el cuadro es más grave, desde el municipio llaman al hospital de Embarcación para pedir una ambulancia.

Pescadito, una travesía que el albergue evita

Llegar a Pescadito, donde los pobladores honran a San Francisco de Asís, es otra cosa. El camino y las sendas se vuelven muy difíciles. "Son muchas horas de viajar porque llega un punto que el monte se cierra tanto que la senda está cubierta por la copa de los árboles; y ahí todo depende del clima porque una lluvia fuerte hace que sea muy difícil salir de la zona", explica Sierra.

La secretaria de Cultura recorrió a principios de este mes los 120 kilómetros junto a otros funcionarios, ingresando por la localidad de Dragones, a la vera de la ruta nacional 81, hasta llegar al paraje.

Pero Pescadito tiene una ventaja: el medio centenar de niños que asisten a la escuela cuenta con un albergue en buenas condiciones que les evita esas travesías de horas para ir a clases. El 22 de agosto pasado, la escuela albergue cumplió 50 años y hubo un gran festejo organizado por la municipalidad de General Ballivián.

Ahora, en los parajes se prepara la finalización del período lectivo. Los chicos esperan con ansias esos actos simples que los hacen tan felices.

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