A 120 milésimas del oro, Chalo Molina se derrumbó en el piso de Santa Fe
El sanjuanino Gonzalo "Chalo" Molina se quedó con la plata en el BMX de los Juegos Suramericanos por solo 120 milésimas. Pero lo que se le escapó no fue solo una medalla: detrás hay un sacrificio personal que él mismo contó entre lágrimas.
El sanjuanino Gonzalo "Chalo" Molina se quedó con la medalla de plata en el BMX Racing de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y, apenas cruzó la meta, se bajó de la bicicleta y cayó sobre la tierra con un llanto que conmovió a todos. El cronómetro marcó 31.924 segundos para los 400 metros de pista: la gloria máxima había quedado a solo 120 milésimas, en manos del colombiano Mateo Carmona (31.804).
No eran lágrimas de simple frustración deportiva. Eran el desahogo de un atleta que llevaba meses pedaleando contra el viento y dejando el alma en cada curva. Mientras el estadio lo ovacionaba de pie, Chalo permanecía en el piso, masticando el sabor amargo de un sueño que se escurrió entre los dedos.
El oro, la única joya que le faltaba
Con cuatro Juegos Suramericanos sobre sus espaldas, esta era la cita señalada: la presea dorada era la única que le faltaba en su vitrina continental. "No quiero desmerecer una medalla porque es una medalla y es importante, pero mi único objetivo en estos Juegos era la de oro. Y cuando no se tiene que dar, no se da", expresó más tarde, todavía con la voz quebrada.
Detrás de ese podio no hay solo un sprint de 31 segundos; hay más de 25 años sobre la bicicleta y una mochila cargada de renuncias invisibles. Molina explicó que el dolor no venía de la curva ni del roce en la pista, sino del costo personal que exige el alto rendimiento.
"Es la tristeza que llevo atrás de todo el esfuerzo, de todo el sacrificio. No es solamente entrenar de lunes a sábado en doble turno o romperse el lomo; es estar lejos de casa, de mi mujer, de mis hijas, de mi familia. Lo económico... son muchas cosas que uno deja de lado", confesó con amargura.
El deporte de élite no perdona. Tras esta gesta continental, el sanjuanino solo tendrá una breve semana en su tierra antes de volver a armar las valijas. En el camino quedarán festejos familiares y momentos irrepetibles, como un casamiento que deberá ver a la distancia. "Son momentos que uno se pierde y sacrifica por esto, por la medalla, por el objetivo. Que se escape así, tan cerca, duele mucho", agregó.
El viaje sigue: China y el sueño de Los Ángeles 2028
A pesar del trago amargo, la huella que deja Chalo Molina en Santa Fe es imborrable. Sintió el calor de su gente, el aliento ensordecedor que empujó su bicicleta en cada recta y la certeza de que el país entero vibró con su carrera.
Sin tiempo para lamentaciones prolongadas, el horizonte ya lo llama desde China, donde disputará las primeras Copas del Mundo clasificatorias con la mirada firme puesta en Los Ángeles 2028. Antes de juntar sus cosas, el referente del BMX sanjuanino dejó una frase que sintetiza su esfuerzo: "Que la gente sepa que lo di todo. Lamentablemente no se dio".
La plata colgará en su pecho, pero el respeto y el orgullo de todo un país ya le pertenecen para siempre.
Así terminó la final de BMX Racing
- Mateo Carmona (Colombia) — 31.804
- Gonzalo Molina (Argentina) — 31.924
- Jholman Sivira (Venezuela) — 32.769
- Pedro Santos (Brasil) — 33.445
- Diego Arboleda (Colombia) — 33.523