A 20 años de la desaparición de Betty Argañaraz, su hermana rompe el silencio: "No pude despedirme"
A 20 años de la desaparición de Betty Argañaraz, su hermana Liliana revela detalles estremecedores: ¿por qué la búsqueda quedó relegada? ¿Qué pasó con las pistas clave?
Han pasado dos décadas desde que Betty Argañaraz desapareció en circunstancias que aún estremecen a Tucumán. Aunque la Justicia condenó a Susana Acosta y Nélida Fernández, el cuerpo de la docente nunca apareció. Hoy, su hermana Liliana vuelve a alzar la voz: "Yo no vi su cuerpo, no pude despedirme, no puedo hacer el duelo".
Una herida que el tiempo no cierra
El 31 de julio de 2006, Betty salió de su casa con un objetivo claro: asumir como directora del Colegio San Francisco. Ese día, su sueño se truncó para siempre. Nunca llegó a destino.
Desde entonces, su familia libra una batalla incansable por encontrar respuestas. Liliana, su hermana, asegura que la ausencia de un cuerpo le impide transitar el duelo: "Todos los días es una constante de buscar qué puerta voy a golpear, a quién voy a hablar, quién me va a dar la ayuda que necesitamos".
¿Por qué la búsqueda quedó relegada?
La proximidad del cumplimiento de las condenas reavivó la angustia familiar. Liliana denuncia que el foco se desvió: "Lamentablemente de Betty no se habla más. ¿De qué se habla? De los beneficios a las delincuentes".
Tras el juicio oral de 2009, la investigación para localizar el cuerpo perdió impulso. La hermana recuerda que el entonces fiscal Guillermo Giannoni prometió seguir buscando porque "a Betty había que recuperarla", pero ese compromiso se diluyó con los años.
Además, reclama la creación de una fiscalía especializada en desapariciones: "He pedido una audiencia con el ministro fiscal y nunca me la concedieron. Lo único que necesito es que dispongan una fiscalía que se ocupe de la desaparición de personas, que se ocupe de Betty".
"Que tengan un poco de piedad"
Durante veinte años, Liliana asistió a cada audiencia judicial. Frente a las condenadas, siempre formuló la misma pregunta, sin buscar venganza: "Les imploro que tengan un poco de piedad con Betty. Que la devuelvan, que nos digan dónde está para poder recuperarla".
Para la familia, no habrá cierre mientras el cuerpo permanezca desaparecido. No hay un lugar para despedirla, llevarle una flor o atravesar el duelo.
Los últimos pasos de Betty
Durante el juicio se reconstruyó su recorrido: tomó un colectivo hacia el colegio y bajó en Lavalle y La Rioja. Un automóvil blanco la esperaba. Nunca más se la vio.
Las pericias con luminol en el departamento de Susana Acosta revelaron rastros de sangre de Betty en una puerta, paredes y desagües. Esas pruebas fueron clave para las condenas, pero el cuerpo nunca apareció.
Liliana tiene una convicción: "Yo creo que no fueron solamente ellas dos. Considero que hubo más personas involucradas en la desaparición de mi hermana".
El silencio que duele
Otro golpe duro para la familia fue el silencio del entorno educativo de Betty. Según Liliana, el Colegio San Francisco cortó todo contacto tras la investigación: "Totalmente. Nunca más volvieron a comunicarse".
También rememoró un episodio de 2007, cuando el entonces ministro del Interior, Aníbal Fernández, llamó al cardenal Jorge Bergoglio para pedir su intercesión. La respuesta fue contundente: "Hermano querido, dejá esas cosas para la Justicia". "Fue durísimo", confesó.
A pesar de todo, Liliana nunca perdió la fe y distingue a las personas de las instituciones religiosas.
"El sueño de su vida le arrebataron"
Al recordar a Betty, su hermana prefiere destacar su vocación docente. "El sueño de su vida le arrebataron. Betty vivía para su colegio, para los chicos. Ahí estaba gran parte de su familia", afirmó.
La describe como una educadora comprometida, convencida de que la escuela podía transformar vidas.
Una historia que sigue incompleta
A dos décadas del hecho, la causa tiene condenados pero no un cierre para la familia. La justicia, para ellos, no llegará con el fin de las penas, sino cuando alguien rompa el silencio.
"Esto no va a terminar aunque recuperen la libertad. Es una necesidad, es amor. Lo único que pedimos es que nos digan dónde está Betty", concluyó Liliana.
La historia completa en video: https://youtu.be/IiXN6Wp0G-4?si=JZCmAjx5ql_RgBDC