A 24 años de su muerte, Walter Olmos sigue vivo en la peatonal Rivadavia
Su carrera despegaba a la velocidad de la luz y el país entero lo escuchaba. Pero el destino le tenía preparado un giro que nadie imaginó: un juego con un arma que se creía descargada truncó todo para siempre.
Este martes 8 de septiembre se cumplen 24 años de la muerte de Walter Olmos, el ídolo cuartetero que con apenas 20 años deslumbró al país y encontró un final trágico en el momento más alto de su carrera. En una fecha cargada de simbolismo para Catamarca, que también recuerda el crimen de María Soledad Morales, un equipo de El Esquiú Play recorrió la peatonal Rivadavia para captar el sentir de los vecinos del centro capitalino.
La historia de Walter, nacido el 22 de abril de 1982 en plena Guerra de Malvinas, está marcada por una infancia humilde de esfuerzo y superación en las calles, su devoción por la Virgen del Valle y un ascenso vertiginoso. Tras ser apadrinado por Rodrigo Bueno, “El Potro”, debutó con el disco A pura sangre, llenó el Luna Park en varias oportunidades y llevó su música a Chile, Bolivia, Uruguay y Paraguay, hasta aquella madrugada fatal de 2002, cuando un juego con un arma que creía descargada le costó la vida.
Anécdotas de barrio y un legado imborrable
Durante la recorrida, José López, un histórico vendedor de la peatonal que compartió escenarios con el cantante en sus comienzos, recordó con emoción los primeros pasos del artista: “Walter en un tiempo cantaba en La Sonora Caburé (...). Éramos compañeros, era muy chiquito él, 14 o 15 años. Lo recuerdo con mucho cariño. Él no negaba cuál era su día a día, él siempre nos contaba y la pasábamos bien”.
López también evocó la noche en La Casona donde se cruzaron los caminos del catamarqueño y la estrella cordobesa: “Rodrigo, mientras esperaba para su show, escuchó y preguntó si era Cachumba. Le dijeron que no, que era Walter, un chico de acá de Catamarca con Los Bingos. Ahí lo ubicaron y arrancó la relación de ellos”. Además, valoró la vigencia de sus canciones: “Tanto Rodrigo como Walter fueron máximos exponentes que lograron conquistar Buenos Aires en plenitud. En cualquier reunión familiar nunca deja de sonar un tema de Walter”.
Entre los transeúntes, el recuerdo de éxitos como Chico de la calle seguía aflorando. “Se notaba que ese chico iba a tener una muy buena carrera. La gente lo apadrinó inmediatamente cuando se conoció su historia”, comentó Daniel, un peatón entrevistado durante la jornada. Olga, vecina de la provincia, reflexionó sobre el éxito vertiginoso del cuartetero: “Mucha gente lo ayudó, pero si lo hubieran cuidado como tenía que haber sido, él estaría todavía acá”.
A más de dos décadas de su partida, la “Locomotora Catamarqueña” permanece viva en la memoria popular a través de sus estatuas, los murales en la capital y, sobre todo, en un cancionero que sigue sonando en cada rincón de Catamarca.