A 40 años de "Oktubre", el disco que Los Redondos grabaron "a pulmón" y terminó tatuado en miles de pieles
Cuatro décadas después, "Oktubre" sigue sonando y el esclavo rompiendo cadenas sigue tatuado en la piel de miles. Pero este aniversario llega con una ausencia que duele: la del Indio Solari. ¿Cómo se grabó ese disco que nadie imaginó que llegaría tan lejos?
El 4 de octubre de 1986, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota lanzaban su segundo disco en plena convulsionada Argentina post dictadura. Cuatro décadas después, la obra sigue vigente y este aniversario llega marcado por la ausencia del Indio Solari.
Nueve canciones bastaron para cambiar la historia del rock nacional. "Oktubre" nació en un contexto de efervescencia democrática, pero con una banda que todavía era un misterio para la mayoría. La fecha exacta quedó grabada: 4 de octubre de 1986.
Cuarenta años después, el disco mantiene una vigencia que sorprende incluso a sus propios creadores. Y este aniversario tiene un peso emocional distinto: es el primero sin Carlos "Indio" Solari, fallecido el pasado 5 de junio, cuya partida dejó un vacío imposible de llenar para los fans.
Una grabación "a pulmón"
Ricardo Cohen, "Rocambole", el creador de la mítica tapa, recordó en diálogo con Página 12 cómo se gestó el disco en condiciones muy precarias.
"A Oktubre se lo hizo en un momento de realización bastante precario. El estudio de grabación era un estudio prestado por amigos, como Lito Vitale. La gente no conocía demasiado a Los Redondos, que no había firmado con ningún sello ni tenía el apoyo de algún productor importante. Por eso es una cosa increíble hablar del disco 40 años después. Todo ahí se hizo artesanal, incluso su envase. La primera tanda (que rondaba en las 7.000 copias) se hizo impresa a mano en serigrafía, como hoy día se imprimen las remeras. A pulmón", relató.
El propio Rocambole reconoció que nunca imaginó el legado que tendría: "Jamás en la vida, ni yo ni los músicos que formaron parte de Los Redondos hubiésemos imaginado estar hablando de este disco tantos años después".
La primera tirada de aproximadamente 7.000 copias se imprimió a mano en serigrafía, con la tapa que mostraba a la multitud protestante, el hombre rompiendo cadenas y, al reverso, la catedral platense prendiéndose fuego.
Un aniversario sin el Indio
La ausencia de Solari atraviesa cada recuerdo de este disco. Su voz y sus metáforas proféticas siguen sobrevolando una obra que marcó el punto de quiebre en la sonoridad de la banda: Los Redondos abandonaron el aire festivo de su debut para sumergirse en un post-punk oscuro, industrial y denso.
La pluma de Solari dejó himnos como "Preso en mi ciudad" y "Ya nadie va a escuchar tu remera", crónicas crudas del desencanto juvenil y la paranoia urbana que se resignifican con cada crisis socioeconómica del país. Pero fue "Jijiji" la que inmortalizó el ritual de "el pogo más grande del mundo", sostenido generación tras generación.
Lejos de quedar atrapado en la nostalgia de quienes lo vivieron en su momento, "Oktubre" se convirtió en la puerta de entrada de miles de adolescentes al rock nacional y en un ejemplo de autogestión e independencia artística.
El esclavo que se lleva en la piel
La revolución de "Oktubre" no fue solo sonora. Fue también visual, con una fuerte inspiración en el constructivismo soviético y las vanguardias revolucionarias. En el centro de ese universo aparece la figura del esclavo rompiendo las cadenas, que se transformó de inmediato en un símbolo de liberación, desobediencia y dignidad frente a la opresión y la desconfianza hacia las promesas de la renovada democracia.
Con el paso de las décadas, esa imagen dejó de ser solo el arte de tapa de un disco de rock. El esclavo rompiendo las cadenas se hizo carne en los fans: es uno de los tatuajes más elegidos por los seguidores ricoteros y la figura indispensable en banderas y remeras, presente en recitales, manifestaciones sociales y esquinas de todo el país.