A las 19 del día anterior ya había cola en el Papa Francisco: durmió en la calle por un turno
Una mujer llegó al hospital Papa Francisco a las 19 del día anterior y pasó la noche en la calle para conseguir un turno. No fue la única: hay vecinos que duermen en la puerta y otros que se van con las manos vacías. Lo que cuentan los que esperan.
Un grupo de vecinos pasó la noche a la intemperie en las puertas del hospital Papa Francisco para conseguir un turno para especialidades, que se entregan una vez por mes. La escena se repite cada 15: algunos llegan con bolsas de dormir y sillas para aguantar hasta que abren.
Una mujer que ya estaba dentro del establecimiento contó que había empezado a hacer fila a las 19 del miércoles anterior. Con una bolsa de dormir y otros elementos pasó unas doce horas en las inmediaciones del nosocomio. “Estamos afuera, a las 2 de la mañana abrieron recién la puerta”, relató.
Otra vecina llegó a las 5:40 y todavía no había logrado cruzar la entrada. Para ella, la entrega de turnos debería empezar antes: no a las 8, sino a las 7. “Hay gente que se quedó a dormir acá”, señaló.
Una espera que se come el día
Una joven que se sumó a la fila a las 7 pensó que iba a encontrar poca gente. “Me levanté a las 7 pensando que había poca gente, pero hay una fila enorme. Tengo que hacer cosas y me tengo que ir temprano”, dijo a Multivisión Federal.
Otra de las presentes pidió que cambie la modalidad de entrega porque le condiciona toda la jornada. “Es medio día perdido. Espero hasta las 9 sino me voy y tendré que volver el próximo mes”, planteó.
Un jubilado se acercó para sacar un turno para su hija, que necesita atención con psiquiatra. Desde las 6 estaba parado a metros de la puerta. “Soy jubilado y no alcanza, y cuando vengo acá tengo que disponer todo el día y perdí de trabajar”, se quejó. Y agregó que la vez anterior la experiencia fue igual de frustrante: “El mes pasado estuve de las 6 a las 11 y me fui sin el turno porque no conseguí”.
Entre los que esperan se arma una red solidaria: se prestan asientos, sobre todo para quienes tienen problemas de columna. Pese a las dificultades para conseguir el turno, uno de los presentes reconoció que la atención es buena, aunque aclaró que hay que tener paciencia para llegar a ser atendido.