A los 16 dejó Catamarca para vivir en la pensión de Boca: la frase que le dice a su papá antes de dormir
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A los 16 dejó Catamarca para vivir en la pensión de Boca: la frase que le dice a su papá antes de dormir

A Valentín Herrera lo fue a buscar Boca con 16 años y una prueba en Catamarca. Hoy vive en la pensión xeneize y solo ve a los suyos cuatro veces al año. Lo que le dice a su papá cuando se acuesta a soñar con la Bombonera.

Valentín Herrera tiene 16 años, es catamarqueño y hace un año y medio vive en la pensión de Boca Juniors. Es una de las figuras de la Séptima de AFA y este martes contó su historia en "Vamos los Pibes", la sección del canal oficial del club.

Como tantos pibes del interior, armó las valijas y se fue lejos de todo para perseguir la chance de jugar al fútbol. La diferencia es que él lo consiguió en el club del que es hincha, uno de los más grandes del mundo.

De una prueba en Catamarca a la pensión xeneize

El camino no fue directo. Todo arrancó en su provincia: "Llegué por una prueba en Catamarca donde quedé y me dijeron la fecha en el que me tenía que presentar en Boca y me hicieron otras prueba y quedé", relató sobre el recorrido que lo depositó en el predio xeneize, donde hoy duerme, entrena y comparte el día a día con otros chicos.

Llegó en enero de 2025 y desde entonces se ganó un lugar entre los destacados de su categoría. La entrevista en el canal de Boca fue la primera vez que su nombre empezó a circular masivamente.

El costo de irse tan chico

El sacrificio es la parte que menos se ve. "Me costó mucho porque dejé a mí familia, mis amigos, dejé todo allá. Alguna vez pensé en dejarlo pero ya sabía que no iba a ser fácil", admitió el pibe, que solo ve a los suyos cuatro veces al año.

La pensión, con todo lo que implica, terminó siendo su segundo hogar: "En la pensión los celadores te tratan bien, hice amigos y estamos todo el día juntos".

La familia, el motor de todo

Los Herrera son fanáticos de Boca y fueron los primeros en empujarlo. "Es un orgullo para mí estar acá. Ellos me dijeron que le meta que es lo que me gusta hacer", contó Valentín, que tiene a sus papás y tres hermanos como sostén principal.

El vínculo con ellos es diario, aunque sea a la distancia: "Todo lo que me pasa le cuento a mi familia. A mí mamá y a mi papá les pregunto, les cuento lo que me pasa".

Y cuando aparece la frustración, el teléfono funciona como consejero: "Por ahí me frustró y lo manejo tranqui porque le digo a mi papá y él me aconseja siempre".

Hincha y jugador, sin presión

Vestir la azul y oro podría ser un peso extra para un pibe que sueña desde chiquito con esa camiseta. Él lo vive distinto: "No tengo presión de jugar en Boca a pesar de ser hincha, si me ayuda".

El sueño que lo desvela

Cuando se acuesta en la pensión, la cabeza se le va a la Bombonera. "Los veo y me sorprendo siempre, me imagino y me veo jugando en Primera. Cuando estoy acostado pienso que sería jugar en La Bombonera, vestir la camiseta de la Selección", confesó.

Y ahí aparece la imagen que lo acompaña desde que se fue de Catamarca: "Lo soñé al debut y que esté mi viejo ahí alentándome".

La distancia no le borró el objetivo. Al contrario. "A mí familia no la veo seguido, solo la veo cuatro veces al año. Me cuesta pero ya me acostumbré, eso forma parte de mi carrera. Yo a esto lo soñé desde chiquito y si pierdo a esta oportunidad no voy a tener otra", aseguró.

Con la mirada puesta en el futuro, se imagina en pleno crecimiento: "De acá a dos años me veo siempre aprendiendo". Y cierra con el motivo que lo sostiene todo: "A esto siempre lo hago por mi familia, el sacrificio que hago es por ellos y se los digo".

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