A los 17 años, superó una dura internación y volvió a cumplir su promesa con los chicos de Villa Suaya
Briana, de 17 años, estuvo internada en terapia por lupus y, contra todo pronóstico, volvió a organizar la fiesta del Día del Niño en su barrio. ¿Cómo logró cumplir su promesa?
Briana Ovejero, una adolescente de 17 años de La Banda, volvió a organizar la fiesta del Día del Niño en su barrio, apenas un mes después de haber estado internada en terapia intensiva por lupus. Su historia conmueve a toda la comunidad.
La joven, vecina de Villa Suaya, lleva tres años dedicándose a regalarles una jornada especial a los chicos del lugar. Pero este año, la celebración tuvo un sabor distinto: llegó después de una dura batalla contra la enfermedad que la tuvo al borde.
El lupus sistémico que padece afecta varios órganos de su cuerpo. En julio, su cuadro se complicó tanto que requirió cuidados intensivos. Sin embargo, ni eso logró frenar sus ganas de ayudar a los demás.
Una promesa que no se quebró
La fiesta se realizó el domingo en Villa Suaya. Chicos de distintos barrios se acercaron para compartir una tarde pensada especialmente para ellos, con juegos, regalos y mucha alegría.
Todo fue posible gracias a la solidaridad de familiares, vecinos y personas de otros lugares que donaron alimentos, juguetes y otros elementos. Su mamá y el resto de su familia acompañaron cada paso de la organización.
Briana había prometido que, si se recuperaba, volvería a organizar la celebración. Y lo cumplió. A pesar de los meses difíciles, se puso de pie y otra vez demostró que la solidaridad puede ser un motor para seguir adelante.
“Ayudar también es una forma de salir adelante”
Quienes la conocen la describen como una joven que siempre busca hacer felices a los demás. Esta iniciativa, que comenzó hace tres años, ya se convirtió en una tradición esperada por los chicos del barrio.
La celebración de este año tuvo un significado especial por todo lo que ocurrió antes. Mientras ella luchaba por su salud, su familia y colaboradores la acompañaron y se encargaron de que la promesa no quedara en el olvido.
A sus 17 años, Briana enfrenta su propia batalla contra el lupus, pero encontró en la ayuda a los demás una forma de transformar el dolor en esperanza. Su ejemplo ya es un emblema de resiliencia en Villa Suaya.