A los 42 aprendió a nadar y hoy conquista el glaciar: la historia de la docente neuquina que brilló en el Mundial
Silvana Romero, docente de Cutral Co, empezó a nadar a los 42 años y hoy brilla en el Mundial de Natación de Invierno en el glaciar Perito Moreno. ¿Cómo logró convertir el frío extremo en su mayor pasión?
Silvana Romero, docente de Cutral Co, descubrió su pasión por la natación de invierno a los 42 años y hoy, con 52, es una de las grandes figuras del Mundial que se disputa en el glaciar Perito Moreno. Junto a otros diez neuquinos, ya cosechó seis medallas y sueña con el próximo desafío en 2028.
El inicio de una pasión inesperada
Nacida y criada en Cutral Co, Silvana siempre tuvo una conexión especial con el agua, desde la pileta de lona de su infancia hasta sus primeras incursiones en el río. Pero recién en 2019, a los 42 años, decidió anotarse en el natatorio municipal de Plaza Huincul para aprender a nadar. Lo que parecía una simple actividad recreativa se transformó en una aventura sin límites.
“Me anoté en la pileta para aprender a nadar a los 42 años. Y en agosto de 2019 hice el ingreso a aguas frías. Fue en Junín de los Andes”, recordó Silvana, quien trabaja en el IFD Nº 1 de su ciudad.
Desde entonces, su vida dio un giro radical. Comenzó a participar en travesías invernales y, junto a un grupo de entusiastas, fue buscando aguas cada vez más frías. “Comencé a participar de las distintas travesías que se hacen durante el invierno y cada vez fuimos buscando más frío”, contó.
Bautismo en aguas gélidas y un grupo que crece
Su primera experiencia en aguas heladas fue en el río Chimehuín y el lago Huechulafquen, rodeada de un paisaje nevado y con copos de nieve cayendo. “Fue maravilloso; no pude repetir una experiencia igual de nadar mientras caían los copos de nieve. Fue inolvidable”, expresó emocionada.
En ese bautismo estuvo acompañada por Enrique Aguilera, también de Cutral Co, y luego se sumaron otros nadadores como Alejandra San Martín y Mario González, a quien consideran un referente por ser el primer nadador de aguas frías de Neuquén. “Éramos un grupo de cuatro o seis que comenzamos a viajar y a difundir estos eventos. Hoy, en Neuquén, hay entre 60 y 70 nadadores”, reveló.
El Mundial en el glaciar: una experiencia única
El Mundial de Natación de Invierno, que se desarrolla en la Bahía de los Témpanos del Parque Nacional Los Glaciares, reúne a más de 250 nadadores de 15 países. La organización montó una piscina flotante de 30 x 30 metros frente al glaciar, una novedad histórica que permite competir con los témpanos como testigos.
“Es sumamente emocionante. Vas haciendo brazadas y tenés los témpanos al costado tuyo. En una brazada lo ves, y ya estás esperando la otra para quedarte mirándolo. Es alucinante. Somos realmente privilegiados”, describió Silvana, quien participó en pruebas de 25 metros mariposa, 200 pecho y 100 metros libres, logrando el primer puesto en mariposa y el tercero en 100 libres.
La delegación neuquina está integrada por diez nadadores: Marina Blagonich (Plottier), Enrique Aguilera (Cutral Co), Matías Cortés (Plottier), Josefina Postigo (Plaza Huincul), Camila Di Luca, Lucas Albarrán y Mario González (Zapala), Alejandra San Martín y Lucas Quintupuray (Villa La Angostura). En total, sumaron 20 medallas.
Preparación y seguridad: claves para nadar en aguas heladas
Silvana enfatiza que la natación de invierno no es una locura, sino una disciplina que requiere entrenamiento y cuidados médicos. “Mucha gente dice que no nos cuidamos o que estamos locos, pero todo esto significa entrenamiento y chequeos médicos previos. No es que venimos de un día para el otro”, aclaró.
El grupo entrena en lugares como El Chocón, Villa Pehuenia y Caviahue, y también participó en eventos como “La Noche Más Larga en el Beagle” en Ushuaia y la Laguna Esmeralda en Tierra del Fuego. “Fuimos buscando el frío para prepararnos para este Mundial, porque así lo requiere”, explicó.
Además, dio consejos sobre la aclimatación: “No hay que perder calor antes de entrar, sino administrarlo en el agua. Hay que llegar con abrigo hasta las rodillas. Después está la recuperación, que consiste en sacarse inmediatamente la malla y abrigarse primero los pies, las manos y la cabeza”.
Las infusiones son infaltables: té con limón y jengibre, cúrcuma o pimienta y miel. Y en el Mundial, los esperan con chocolate caliente.
Malvinas: un cruce histórico y un mensaje de soberanía
En marzo de 2023, Silvana viajó a las Islas Malvinas para intentar el cruce a nado en el estrecho de San Carlos, en homenaje a los caídos y veteranos de 1982. Aunque el clima no la acompañó en el primer intento, logró concretarlo en noviembre de ese año.
“Si yo pude ir, cualquiera puede ir. A nadar o a lo que quiera. Mi intención era que la gente sepa que se puede ir a Malvinas. Si tenemos la causa de recuperarlas, conozcámosla”, afirmó. El viaje incluyó el cruce, la visita a playas de arena blanca y el cementerio de Darwin, una experiencia que la marcó profundamente.
Sin edad para soñar: el futuro de Silvana
Silvana asegura que nadar no tiene edad y este Mundial lo demuestra con participantes de 18 a 76 años. “Arranqué a los 42, así que quien tiene 60 o 70 puede comenzar tranquilamente”, reflexionó. En Cutral Co, una niña de 13 años llamada Triana ya entrena con el grupo, esperando cumplir la edad reglamentaria para competir.
Con la mirada puesta en 2028, cuando el Mundial se realizará en los glaciares y convocará a unos tres mil nadadores, Silvana transita sus últimos meses como docente antes de jubilarse. “Algunos ex alumnos me reconocen y me dicen: ‘¡Ahí va la profesora que nada!’. Y mis hijos me preguntan: ‘¿Te vas otra vez? ¿A dónde te toca ahora?’”, concluyó entre risas.