A los 76 años ganó un bronce en tenis y recordó el día que enfrentó a Vilas
A los 76 años, José Luis Izquierdo sigue compitiendo y se colgó un bronce en los Juegos Nacionales de Adultos Mayores. Pero hay un partido de su juventud que no olvida: el día que enfrentó a Guillermo Vilas. ¿Qué recuerda de ese duelo?
José Luis Izquierdo tiene 76 años y sigue pisando las canchas. El tenista jujeño se subió al podio en los Juegos Nacionales de Adultos Mayores, donde se llevó la medalla de bronce, y sumó un nuevo capítulo a una historia que arrancó en su infancia en Jujuy y que guarda un recuerdo imposible de olvidar: haber jugado contra Guillermo Vilas cuando los dos eran apenas unos pibes.
El logro deportivo lo tiene orgulloso, aunque no conforme. “La única espina que me quedó es no haber ganado el torneo”, admitió en diálogo con TodoJujuy. Junto a su compañera de dupla perdió un partido parejo que los dejó afuera de la final. “Nos puso un poco intranquilos a nosotros y nos ganaron”, contó sobre el rival que les complicó el camino al título.
El día que se cruzó con Vilas
Uno de los recuerdos más fuertes de su carrera no tiene que ver con un trofeo, sino con un partido que jugó siendo estudiante en Santa Fe. Ahí, según relató, tuvo la chance de medirse con Guillermo Vilas, que por entonces recién empezaba a hacerse un nombre en el tenis. Izquierdo tenía alrededor de 18 años; Vilas, calculó, entre 16 y 17.
Lo describió como un joven tímido, de pocas palabras, con quien compartió un saludo y algunas fotos. Lo que más le llamó la atención fue su capacidad para devolver cada pelota. “Te hacía perder el tanto a vos”, recordó. “Por supuesto que me ganó relativamente fácil, pero fue para mí, ahora en el tiempo, un orgullo jugar con él”, expresó. En ese momento, reconoció, no imaginaba la dimensión que alcanzaría la carrera de su rival.
Una historia que empezó en Jujuy
Izquierdo viene de una familia de deportistas. Sus tías, fanáticas del tenis, lo llevaban desde chico a los torneos. Ese acompañamiento lo acercó a las canchas y, con el tiempo, empezó a competir con jugadores mayores. En aquellos torneos no había categorías por edad: con 15 o 16 años podía cruzarse con rivales de 30, 35 o 40.
Su recorrido lo llevó a competir por el norte argentino, Córdoba y Santa Fe. También recordó las particularidades de jugar con raquetas de madera y encordados de tripa, que requerían cuidados especiales para conservarse en el clima seco de Jujuy.
El tenis y una amistad de casi 50 años
Más allá de la competencia, Izquierdo destacó los vínculos que construyó gracias al deporte. Integra un grupo que se reúne los jueves por la noche desde hace casi 50 años. Aunque la cantidad de integrantes cambió con el tiempo, el encuentro sigue siendo parte de su rutina. “El tenis te hace muy buenos amigos, muy buenos compañeros y aparte te permite jugar hasta alta edad”, señaló.
Esa dimensión social también estuvo presente en los Juegos Nacionales. Izquierdo contó que los participantes de las distintas disciplinas formaron un grupo y se acompañaron durante las competencias. “Cuando nosotros no jugábamos, íbamos a alentarlos a los otros, y cuando los otros no jugaban, nos alentaban a nosotros”, relató. También destacó la atención recibida y el acompañamiento de los responsables de cada deporte.
El recuerdo de Raúl “el Gordo” Valdés
En diálogo con TodoJujuy, Izquierdo dedicó unas palabras a Raúl “el Gordo” Valdés, con quien compartió numerosos torneos y años de tenis. “Para mí fue el mejor deportista tenista que dio Jujuy”, sostuvo. Lo recordó por su conocimiento del juego, su picardía para enfrentar a los rivales y su humor.
También contó que, cuando jugaban juntos, utilizaban señas con la mano detrás de la espalda para coordinar las jugadas. Una complicidad dentro de la cancha que permanece entre sus recuerdos de una vida ligada al tenis.