A los 88, Raúl Lavié revela el secreto de su transformación en el escenario
¿Qué misterio esconde la transformación de Raúl Lavié en el escenario? El legendario cantante revela los secretos de su carrera y su vínculo con Piazzolla.
El legendario cantante argentino Raúl Lavié, a punto de cumplir 89 años, confesó cómo logra convertirse en otro persona cada vez que pisa las tablas. Con una carrera de siete décadas, el artista sigue activo y deslumbrando al público con su particular homenaje a Astor Piazzolla.
Nacido como Raúl Alberto Peralta, Lavié recordó que su destino se selló a los 14 años, cuando un maestro de música lo escuchó hablar y le dijo: “Pibe, qué linda voz tenés. Tendrías que estudiar canto”. El maestro no se conformó con el consejo: apareció días después en su casa y exigió a la familia que lo llevara al conservatorio. “Tuve que ir. Al año siguiente me contrataron como artista profesional”, contó a La Viola.
La conexión con Piazzolla
El intérprete, que brilla en ciclos como El Club del Clan, conoció a Astor Piazzolla en 1965. “Fui muy amigo de su familia y estuve con las tres generaciones de músicos. Fue hermoso conocerlo”, destacó. Según Lavié, Piazzolla enfrentó resistencias en Buenos Aires por innovar: “La gente que estaba acostumbrada a bailar con las orquestas se encontró con ese muro que él quería dignificar el tango a través del oído”.
El cantante también recordó que Piazzolla llegó a enojarse con el tango y su instrumento, decidiendo no tocar más el bandoneón ni tangos, para luego incorporar la música clásica a su obra.
Un estilo sin fronteras
Lavié se define como “un cantante de muchos géneros” y asegura que nunca quiso encasillarse: “Me diversifiqué porque lo sentía como un disfrute el poder cantar las buenas canciones, como con los boleros o las baladas”. Incluso fue criticado por su forma de interpretar el tango, pero él lo ve como parte de su identificación con la época.
El artista explicó que la música popular evoluciona con el tiempo, absorbiendo nuevas palabras y sonidos. “La base está en la música de los esclavos, el anexo de la música criolla, de la hispanidad. Todo eso creó una música diferente a todas las habidas y por haber en el mundo”, reflexionó.
De cadete a estrella
Antes del éxito, a los 12 años, Raúl trabajaba como cadete en una farmacia de Rosario. Criado por sus abuelos en Sunchales desde el mes y medio de vida, guarda un cariño especial por esa localidad: “Fue en ese lugar donde abrí los ojos a otra vida y descubrí todo”.
En su juventud, cantaba en una orquesta característica que tocaba “desde pasodobles, boleros, milongas, tangos, vals, todo”, actuando en estancias y pequeños pueblos cercanos a Rosario.
La magia del escenario
Para Lavié, subir al escenario es una experiencia superior a estar en su casa: “Estoy más tranquilo porque estoy solo. No tengo ayuda de nadie. Soy yo”. Antes de salir, se encierra en el camarín para preparar a su personaje: “Mientras me voy cambiando, va adquiriendo personalidad. Cuando ya subo al escenario, lo tengo todo dispuesto al ‘muñeco’. Se abre el telón y soy otro”.
El artista comparó su trabajo con el de un pintor: “Yo tengo la tela en blanco de un personaje y le voy agregando cosas que considero que debe tener”. Y confesó que al terminar una obra, “se tiene que despojar y ser uno mismo”, aunque a veces cuesta, sobre todo con personajes como el Quijote o el violinista en el tejado.
El público, su parte sagrada
El cantante no escatima elogios hacia su audiencia: “Es la parte fundamental y se agrega a todos los sueños de uno”. Para él, sin el público, el esfuerzo es inútil. “Amo a la gente. Le agradezco y respeto”, dijo, y criticó a los artistas que se rodean de guardaespaldas tras lograr el triunfo: “Eso es una aberración. La gente es lo que lleva a uno”.
Raúl Lavié continúa presentándose en vivo. El viernes 21 de agosto a las 21.30 estará en el Complejo Cultural Atlas (Mitre 645, Rosario), y el domingo 20 de septiembre a las 12.00 participará en Tango Hora Cero en el Palacio Paz (Av. Santa Fe 720, CABA).