A los 93 años, una pianista cordobesa dio una clase magistral y el público se rindió a sus pies
El Aula Magna de la UNC se llenó para ver a Hilda Herrera, que a sus 93 años dio una clase magistral de música argentina. Pero lo que pasó después del último acorde fue lo que nadie se quiso perder.
El viernes pasado, el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba fue testigo de un hecho que trasciende lo musical: Hilda Herrera, pianista, compositora y referente indiscutida de la música popular argentina, ofreció un concierto a sus 93 años. Nacida en Capilla del Monte, Herrera volvió a demostrar por qué su nombre ocupa un lugar central en la historia de nuestra música.
Con la maestría de las grandes intérpretes, desplegó un repertorio cuidadosamente elegido: una selección de zambas que recorrió distintas regiones del país, matizadas con cuecas, bailecitos y chacareras, y un cierre con varios tangos de su preferencia.
Pero el concierto fue mucho más que una sucesión de obras. Con un sentido didáctico, ameno y por momentos humorístico, Herrera acompañó cada interpretación con palabras precisas, pequeñas historias y referencias que permitieron comprender mejor la riqueza de lo que estaba a punto de sonar. El público recibió esa dinámica con entusiasmo y el encuentro se convirtió en una verdadera clase magistral, aunque despojada de toda solemnidad.
Un lenguaje propio que une tradición y creación
A lo largo de décadas, Herrera construyó un lenguaje propio, capaz de llevar al piano la riqueza rítmica, poética y expresiva del cancionero popular. Su sensibilidad y su profundo conocimiento de las raíces de nuestra música le permitieron transformar el instrumento en un territorio de encuentro entre la tradición y la creación.
Su extensa trayectoria la llevó a escenarios de América Latina y Europa, donde recibió el reconocimiento de públicos y especialistas. Sus composiciones, sus interpretaciones y los numerosos galardones obtenidos dan cuenta de una obra que forma parte del patrimonio vivo de la música argentina.
A ese camino artístico se suma otra dimensión fundamental: su compromiso con la enseñanza y la formación de nuevas generaciones de músicos. Una tarea sostenida durante décadas y atravesada por la generosidad, la excelencia y la defensa de una identidad musical profundamente argentina.
La ovación final
Al finalizar el concierto llegó la ovación. Jóvenes y adultos mayores se unieron en un aplauso prolongado que tuvo algo de agradecimiento y mucho de admiración. La sensación compartida entre los presentes fue la de haber sido partícipes de un espectáculo de altísima calidad, ofrecido por una artista que, a sus 93 años, conserva intactas la pasión por su oficio, la curiosidad, el humor y una lucidez admirable.
Aquí podés ver el concierto completo:
Hilda Herrera volvió a demostrar que el tiempo puede transformar una trayectoria, pero no necesariamente apagar el deseo de crear, de enseñar y de compartir la música. Frente al piano, su edad dejó de ser un dato para convertirse en parte de una historia artística que sigue viva y que encontró, en Córdoba, un público dispuesto a celebrarla.
La presencia de Herrera en Córdoba fue posible gracias a la gestión de Gustavo Maldino y a la asistencia de Karina Moretti, a quienes se suma el agradecimiento por haber hecho posible este encuentro.
El registro audiovisual
El video que acompaña esta publicación se comparte con el consentimiento del equipo responsable del registro del recital.
Registros de audio y video: Julio Villarroel
Sincronización y ajustes técnicos: Alejo Villarroel
Producción: Sosteniendo Utopías, programa de Fundación Takian Cay