A más de 30 años, el hermano de Christian Guardatti rompió el silencio: el apodo que podría reabrir el caso
Marcos González Lavizzari, hermano de Christian Guardatti, declaró por primera vez y reveló un apodo clave. ¿Qué dijo sobre el día de la desaparición y cómo afectó su vida?
Marcos González Lavizzari, hermano de Christian Guardatti, declaró por primera vez en la causa por la desaparición de su hermano ocurrida en 1992. En una audiencia cargada de emoción, el médico neuropsiquiátrico de 47 años reveló un dato clave: el apodo de una persona que podría haber sido testigo de los hechos.
Marcos tenía apenas 13 años cuando su hermano, de 21, salió a bailar la noche del 23 de mayo de 1992 y nunca regresó. “Eso es muy duro, lo he buscado en mi memoria, y no podría asegurar cuando fue la última vez que lo vi“, expresó durante su testimonio en el Juzgado Federal de Mendoza 3.
¿Quién es “Pampero”?
Entre los datos que dejó su declaración, uno sobresale: el apodo “Pampero”. Según relató, fue el padre de un joven conocido con ese sobrenombre quien le comunicó la desaparición de su hermano. “Yo fui el primero en enterarme de la desaparición de mi hermano, me lo comunicó el padre de un amigo de Pablo, no recuerdo su nombre. El sobrenombre del hijo de quien me informó era Pampero”, declaró.
El abogado querellante Enoc Ortiz confirmó que se trataba de Ricardo “Pampero” Andrade, uno de los amigos que salió a bailar aquella noche con Christian y que ya había brindado testimonio en la primera etapa de la investigación. “Lamentablemente solo lo conocí como Pampero”, respondió Marcos ante las preguntas del juzgado.
El dolor de una familia que no puede cerrar el duelo
Marcos, hoy médico neuropsiquiátrico, explicó que la desaparición de su hermano marcó su vida y la de su familia. “No existe la posibilidad de un duelo cuando hablamos de un desaparecido (…). Nosotros, por mi formación profesional, estamos obligados a hacer terapia, y en esas terapias me di cuenta de lo que pesa esto. No tenemos una certeza, no podemos hacer el duelo”, relató.
Ese vacío se trasladó a sus decisiones cotidianas: “Tengo tres hijos de 25, 22 y 19 y son fieles testigos de lo que yo sufrí con mi hermano. Los cuido mucho. Por ejemplo, no han ido a ningún viaje de egresados por miedo a que les pase algo… Mi hermano salió a bailar y hace más de 30 años que lo esperamos”.
Un traspaso generacional en la búsqueda de justicia
Marcos también habló de su madre, Hilda Gladys Lavizzari, de 83 años, quien durante décadas encabezó la lucha por encontrar a su hijo. “Recuerdo a mi madre detrás de la ventana, en altas horas de la noche, esperando que su hijo regresara. Hoy tiene 83 años y ella no está detrás de la ventana, pero sigue esperando. Les pido que no dejen que el tiempo la siga dañando”, dijo con la voz quebrada.
El testimonio de Marcos marca un punto de inflexión en la causa. “Si hay un culpable, es la Policía de la Provincia de Mendoza“, sostuvo, en línea con las declaraciones de testigos que señalaron a efectivos policiales como responsables de la desaparición.
Avances en la investigación
La causa, que llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, tuvo un avance significativo en diciembre de 2024, cuando el Juzgado Federal N°3 de Mendoza ordenó la detención de tres ex policías: Néstor Ramón Falcón, Adolfo José Siniscalchi Arizmendi y Ramón Ignacio Ahumada Rodríguez. En marzo de 2025, fue detenido otro expolicía, Gustavo Díaz, con la misma acusación de desaparición forzada.
La reconstrucción del caso indica que la noche del 23 de mayo de 1992, Christian asistió a un baile en la escuela Atilio Anastasi, en La Estanzuela, Godoy Cruz. Allí se produjo un conflicto con un efectivo policial y, ya en la madrugada del 24, fue detenido en la vía pública, esposado y trasladado a la Comisaría 40. Nunca más se supo de él.
La declaración de Marcos González Lavizzari se inscribe dentro de la etapa de instrucción de la causa, que aún se encuentra en curso y a la espera de su finalización. Su testimonio, junto con las medidas impulsadas en los últimos meses, forma parte del proceso de acumulación de pruebas con vistas a un eventual juicio oral por la desaparición forzada de Christian Guardatti.