Una jubilada de Trelew contó que acompaña a sus vecinos a sacar turnos y comprar remedios porque los médicos se fueron: “Han renunciado”. Y el caso del medicamento oncológico rechazado que todavía indigna.
La falta de médicos en PAMI ya no es un rumor: en Trelew, una de las ciudades más grandes de Chubut, el sistema pasó de tener alrededor de 30 médicos de cabecera a unos 20. Lo confirmó la defensora del pueblo provincial, Claudia Bard, durante una emisión especial de Radio Chubut en la que se cruzaron las voces de los jubilados, la Defensoría y los prestadores médicos.
El dato lo aportó Bard, pero quien lo vive en carne propia es Nancy Maubrigadez, presidenta del centro de jubilados Solidaridad y del Consejo de Adultos Mayores de Trelew. Ella contó que acompaña a vecinos del barrio a sacar turnos y a comprar medicamentos, y que la falta de profesionales es general.
“Han renunciado”
“Han renunciado”, dijo Maubrigadez, y lo atribuyó a lo que se les paga a los profesionales. Desde el centro de jubilados que preside sumó casos concretos que llegan a diario: el rechazo de un medicamento oncológico a un afiliado que ya había agotado todo el recorrido administrativo, y una espera de varios meses por insumos para una cirugía de cataratas.
Para Maubrigadez el problema no es la falta de dinero sino la administración. Recordó que el aporte del jubilado se descuenta antes de que cobre el haber, y lanzó una crítica propia: dijo que le daría vergüenza festejar los 25 años del Plan Pro Bienestar, porque el jubilado debería ganar lo suficiente para comprarse su comida.
El mapa de la crisis, ciudad por ciudad
La defensora del pueblo explicó que la situación varía según la ciudad. En Puerto Madryn, el círculo médico decidió en un momento cortar la atención de PAMI y renunció la directora local. Bard señaló que la Defensoría siempre trabajó con casos de la obra social, pero que este último año es más complejo.
También advirtió que el vademécum se restringió: medicamentos que antes se cubrían al 100% hoy quedan en parte a cargo del afiliado. En un contexto de jubilados con la mínima y con aumentos de servicios, impuestos y alquileres, el endeudamiento del adulto mayor es hoy la principal preocupación del organismo, según dijo.
Sobre las auditorías, coincidió en que toda institución pública debe revisarse, pero marcó un límite: pasaron casi tres años, no hay denuncias concretas conocidas y mientras tanto la cobertura se redujo. Objetó además que se cargue la responsabilidad al afiliado.
La mirada de los médicos: dónde responde PAMI y dónde no
El cardiólogo Roberto Ingaramo, director médico del Instituto de Cardiología Pueblo de Luis, puso matices. Sostuvo que las demoras se dan en la consulta programada y no en las urgencias, y que en su especialidad PAMI responde: nunca les rechazaron una cirugía cardíaca, los estudios electrofisiológicos y los marcapasos se autorizan rápido, y los valores que paga no son malos, incluso mejores que los de la obra social provincial.
El problema, dijo, está en las especialidades por fuera de las clínicas, donde lo que se paga es tan bajo que el médico no entra al sistema. Ahí ubicó la falta de endocrinólogos, ginecólogos y otorrinolaringólogos. Mencionó además que desde hace unos meses rigen cupos que, superados, cortan las prestaciones, algo que describió como una cápita encubierta.
En cuanto a las responsabilidades, afirmó que hay tres actores —la obra social, los prestadores y los pacientes— y sostuvo que hubo abuso de afiliados acostumbrados a pedir sin límite, además de malas prácticas de médicos.
Defendió la reestructuración en curso como un intento de ordenar el gasto y dijo esperar que lo ahorrado se vuelque a mejores prestaciones. Fue escéptico, en cambio, con la propuesta de que la provincia tome la prestación: recordó que ya ocurrió y no funcionó.
