¿A qué edad empiezan los bebés con las pantallas? Un dato que sorprende y preocupa
El 72% de los bebés tiene contacto diario con pantallas a los nueve meses, según estudio del Education Policy Institute. La exposición promedio es de 41 minutos diarios, con daños reales por encima de tres horas.
El 72% de los bebés ya tiene contacto diario con pantallas a los nueve meses de vida, según un informe del Education Policy Institute del Reino Unido que reavivó el debate sobre tecnología y primera infancia. La investigación revela detalles contradictorios sobre el impacto real.
El trabajo muestra que el promedio de exposición a dispositivos digitales es de 41 minutos por día. Sin embargo, hasta dos horas diarias no afectan la probabilidad de que los padres les lean a sus hijos ni reducen el juego interactivo. En algunos casos, los bebés con esa misma cantidad de tiempo frente a una pantalla incluso muestran más juego simbólico que aquellos sin ningún contacto.
La investigación advirtió que el daño real aparece recién por encima de las tres horas. Los bebés que superan ese tiempo de exposición tienen una relación más negativa con otras actividades cotidianas.
La pregunta que todos se hacen
El informe puso sobre la mesa una pregunta que muchos padres se hacen todos los días: ¿cuánta pantalla es demasiada para un bebé? Para pensar la respuesta, TN Tecno conversó con Lucía Fainboim, especialista en ciudadanía digital y directora de Bienestar Digital.
“Hoy contamos con mucha evidencia respecto del impacto de la exposición temprana a pantallas”, afirmó Fainboim. “Por un lado, hay información sólida del impacto del uso temprano de pantallas en el lenguaje y la comunicación. Cada vez hay más niños con marcados retrasos en el desarrollo del lenguaje”.
Otro punto documentado tiene que ver con las consecuencias en la capacidad de resolución de problemas durante la infancia y adolescencia. Otros efectos evidenciados se vinculan con la capacidad cognitiva, especialmente la memoria, y existen amplias investigaciones sobre aspectos motrices.
Contenido versus tiempo
“A medida que los chicos crecen, el tiempo frente a pantallas deja de ser el principal eje a observar y pasamos a pensar mucho más en el tipo de contenidos y dispositivos”, explicó la especialista. “Sin embargo, antes de los dos años, la evidencia es contundente: las pantallas son dañinas y debemos evitarlas”.
Fainboim señaló que cuando no se puede evitar la exposición, es importante recordar que no todo es lo mismo. Se deben evitar dispositivos individuales como celulares y tablets, así como videos cortos que sobreestimulan y fragmentan la atención. “Si no nos queda alternativa que darles una pantalla, la televisión con una historia simple, de planos lentos y poco ruido y movimiento, siempre es mejor”.
Recomendaciones oficiales y realidad
La OMS y casi todos los organismos de salud recomiendan evitar cualquier tipo de pantallas antes de los 24 meses. “Es importante tomar esta recomendación”, sostuvo Fainboim, “ya que está basada en evidencia científica respecto del impacto en los bebés del uso de pantallas”.
El contacto visual con personas, que les hablen, les canten, los acaricien, los observen detalladamente, les jueguen, así como la propia exploración de ellos mismos con su entorno a partir de los sentidos y el libre movimiento, es lo que hoy se ve reemplazado por las pantallas.
“En el caso de que no se pueda cumplir con esta recomendación”, agregó, “el plan B no es habilitar cualquier dispositivo, sino priorizar pantallas grandes y evitar celulares y tablets”. La televisión está más lejos, por ende tiene menos impacto en la vista, no es trasladable, y por lo tanto, no la identifican como disponible en cualquier momento y lugar.
Contextos difíciles y soluciones prácticas
Fainboim reconoció que en un contexto de grandes dificultades económicas, donde un trabajo no suele alcanzar, muchas familias no cuentan con los recursos económicos o familiares para distribuir las tareas de cuidado y las pantallas se vuelven el plan de contingencia.
“El cuidado digital no debería ser un privilegio”, afirmó. “Por eso es importante también pensar en mejores políticas públicas en cuanto a licencias por maternidad y paternidad y acceso a maternales y guarderías”.
La especialista desmitificó la idea de que los niños sin exposición temprana a tecnología tendrán más dificultades después. “No hay estudios sólidos que muestren que la exposición temprana a pantallas genere ventajas sostenidas en habilidades digitales”, aseguró.
Respuestas concretas para padres
Cuando un padre o madre pregunta “¿cuánto es demasiado tiempo de pantalla?”, Fainboim responde: “Demasiado tiempo de pantalla de bebés es cualquier tiempo de pantalla. Pero podemos pensar en más de una hora, en caso de que ya esté expuesto”.
“Entre los dos y los cinco años se habla de entre una hora y una hora y media por día como máximo”, precisó. “Ya en la niñez, el factor que más nos importa es el costo de oportunidad: lo que no hacen por el tiempo en pantallas”.
Para aquellos padres que quieren evitar o minimizar el uso de pantallas pero viven en un contexto donde son inevitables, Fainboim tiene un mensaje claro: “No queremos que el uso saludable de pantallas sea un privilegio y por eso queremos que tengan muy en claro que no todo uso digital es lo mismo”.
“Si debemos darles pantallas por necesidad, es clave priorizar la televisión como dispositivo principal y evitar usos en solitario como celular o tablet”, concluyó. “Y dentro de la televisión, elegir contenidos que tengan una trama, que no sean acelerados, que luego puedan contar lo que vieron o dibujarlo”.
