A quemarropa y a plena luz del día: el insólito robo que tiene aterrados a los vecinos de Guadalupe Oeste
Una repartidora recibió un disparo a quemarropa en plena mañana. ¿Qué pasó después? Los detalles que pocos conocen.
Una repartidora recibió un disparo en la pierna cuando un delincuente encapuchado la atacó para robarle la moto. Ocurrió este miércoles a las 9 de la mañana en Javier de la Rosa y Sarmiento, una zona comercial y peatonal de barrio Guadalupe Oeste. El hecho no fue aislado: esa misma madrugada hubo dos intentos de entradera.
“Hoy a una chica le pegaron un tiro en la pierna para robarle la moto a las 9 de la mañana. Ya ni siquiera puedo salir a tender la ropa al patio o sacar la basura tranquila. No nos sentimos seguros en ningún momento”, relató una vecina que pidió reservar su identidad por temor a represalias.
¿Qué pasó exactamente?
La víctima, una joven repartidora, circulaba en su moto cuando fue interceptada por un malviviente encapuchado. Sin mediar palabra, el agresor le disparó a quemarropa en una de sus piernas y le sustrajo el vehículo, su herramienta de trabajo, para luego huir del lugar. El ataque ocurrió en pleno día y en una esquina de alto tránsito, lo que generó indignación y alarma entre los vecinos.
Una madrugada violenta
El robo a la repartidora no fue el único episodio delictivo en la zona. Según los residentes, durante las horas previas se registraron al menos dos intentos de entradera en viviendas particulares de la misma manzana. “La modalidad cambió, ya no alcanzan las medidas de prevención convencionales”, aseguran.
Los vecinos denuncian un escenario de total desprotección e impunidad. Afirman que la audacia de los delincuentes creció en los últimos meses y que las rutinas cotidianas, como esperar el colectivo, hacer mandados o abrir el garaje, se convirtieron en situaciones de alta tensión.
“Vivimos enrejados”
La comunidad de Guadalupe Oeste evalúa convocar a reuniones de seguridad con jefes de la Unidad Regional I para exigir la presencia fija de caminantes y un esquema continuo de patrullaje preventivo en el cuadrante. Mientras tanto, el miedo se instaló en cada esquina. “Ya no podemos salir tranquilos”, repiten.