A tres días del balotaje, Lula logró lo que pocos esperaban y la elección quedó abierta
El balotaje brasileño se definirá en un puñado de votos y lo que pase este fin de semana en el sudeste puede inclinar la balanza. La última encuesta mostró un empate que nadie esperaba y un dato sobre la gestión de Lula que cambia el ánimo de la recta final.
A tres días de la segunda vuelta más reñida de la historia de Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva logró empatar técnicamente con el senador Flavio Bolsonaro en la última encuesta de Datafolha. El sondeo, divulgado este jueves, también mostró una recuperación en la aprobación de su gobierno, un dato que entusiasma al oficialismo en la recta final.
Según el relevamiento, el candidato del Partido Liberal (PL) reúne 47% de las intenciones de voto y el líder del Partido de los Trabajadores (PT) 46%, una diferencia que queda dentro del margen de error de dos puntos porcentuales. En votos válidos, el criterio que utiliza la Justicia Electoral para divulgar el resultado oficial, ambos aparecen con 50%. Es la primera medición de este balotaje en la que Flavio no figura adelante en ese cálculo.
El estudio fue encargado por el diario Folha de S.Paulo y la TV Globo, y entrevistó a 2.520 personas entre el martes 20 y este jueves 22. Es el primero en captar el impacto del debate del domingo en la TV Band, el primer cara a cara del balotaje, que estuvo marcado por la tensión y los ataques personales. También refleja la aprobación final en el Senado del fin de la jornada laboral 6x1, una de las banderas de Lula, que en las últimas semanas anunció además medidas de impacto electoral, como el adelanto del pago del programa Bolsa Família.
El giro en la aprobación del gobierno
Otro dato relevante del sondeo marcó un quiebre: la evaluación de la gestión de Lula. La aprobación subió un punto en la última semana, a 49%, y la desaprobación cayó dos, a 48%. De esta forma, después de dos meses, la aprobación volvió a superar numéricamente a la desaprobación.
A comienzos de septiembre, el cuadro era de 45% de aprobación contra 51% de desaprobación. A partir de ese momento comenzó un cambio lento pero persistente, que marca una señal positiva para el gobierno en la recta final y acompaña la recuperación del presidente en la carrera.
La encuesta trajo optimismo al búnker de Lula, que más temprano este jueves había anunciado que, por primera vez, los trackings internos de la campaña mostraban un escenario de remontada.
"Lula acaba de empatar la elección en Datafolha. Y es solo el comienzo. El pico de la ola se va a dar el fin de semana, con la mayor victoria de la historia del país", gritó, eufórico, el diputado André Janones, en una transmisión en vivo junto a Lula la noche de este jueves. Janones es el responsable del "Ejército de Lula", el principal canal de WhatsApp armado después de la primera vuelta para movilizar digitalmente a la militancia, que llegó a reunir más de 8 millones de usuarios.
El antecedente de la primera vuelta
En la víspera de la primera vuelta, el 4 de octubre, Datafolha le daba a Lula 45% de los votos válidos y a Flavio, 42%. En las urnas, el senador obtuvo 47,03% y el presidente, 45,16%, con una diferencia de 2,2 millones de votos. Es decir, el instituto acertó casi exactamente el resultado de Lula, pero subestimó en unos cinco puntos el de Flavio, quien se favoreció por lo que analistas calificaron como una migración anticipada de votos de la "tercera vía" al hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022).
Las demás mediciones de la semana, publicadas por otras consultoras, también mostraron una carrera abierta, con ambos candidatos en empate técnico, pero con Flavio todavía adelante numéricamente.
El duelo por la "transparencia" en el TSE
El empate llega en el cierre de una campaña frenética, que esta semana se trasladó también al Tribunal Superior Electoral (TSE), donde ambos candidatos libran un duelo de "transparencia". Este jueves, Lula y la abogada de Flavio, la exjueza Maria Claudia Bucchianeri, firmaron una petición en la que ambos aceptaron levantar sus secretos bancario, fiscal y telefónico, los de sus familiares y los de empresas vinculadas, con la posterior publicación de los datos en un sitio web público.
El "desafío" nació el domingo, durante el primer debate del balotaje, cuando Lula propuso que ambos abrieran sus cuentas "para que el pueblo brasileño sepa quién es ladrón". Flavio tardó tres días en aceptar y lo hizo bajo condiciones, entre ellas la apertura de los datos del exjefe de gabinete del presidente, de su hermano Frei Chico y de las empresas de su hijo Fábio Luís. Lula aceptó todas.
Del lado del senador, el punto más sensible era Alcazar Holdings, la empresa de su amigo, el abogado Willer Tomaz, investigado por lavado de dinero, y de quien la Policía Federal sospecha que Flavio era socio. Su inclusión demoró la firma hasta que el equipo del senador cedió.
El documento firmado por ambas campañas, al que tuvo acceso LA NACION, fija en una cláusula escrita a mano un plazo hasta las 23.59 de este jueves para entregar todas las autorizaciones, incluidas las de terceros. Otra cláusula aclara que nadie reconoce con su firma la propiedad de cuentas o empresas ajenas.
Pero la "apertura total y simultánea" pactada en el papel estaba en duda, y cada campaña contó una versión distinta de la mañana. Según el PT, Lula llegó con todo firmado y el equipo del senador demoró el acuerdo con "una serie de dificultades". "Quien nada debe, nada teme", dijo el ministro Guilherme Boulos.
Para Dallagnol, exfiscal del Lava Jato designado por Flavio para revisar el material, en cambio, "Lula no entregó documentos", sino otra petición, y acusó al PT de usar el tema como "cortina de humo" para no hablar del precio de los alimentos ni de la inseguridad. "La última vez que analicé documentos, Lula fue a parar a la cárcel", provocó Dallagnol. Aun así, aseguró que la campaña de Flavio entregaría todas sus autorizaciones "hasta la medianoche". Con el plazo encima y cada bando auditando al otro, no está claro si algún dato verá la luz antes de que abran las urnas.
La agenda de la recta final
En paralelo, ambos candidatos dedicaron el jueves a reuniones internas en Brasilia y preparación para el último debate, este viernes desde las 21.20 en la TV Globo en Río de Janeiro, considerada la última gran oportunidad para mover la aguja de los electores indecisos.
El sábado, en el último día de campaña, Lula y Flavio concentrarán sus movimientos en el sudeste de Brasil, región que reúne cerca de 40% del electorado. El senador y candidato del PL comenzará el día en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, donde liderará una caravana de motos desde un camión con sistema de sonido acoplado. A la noche, cerrará su campaña en Río de Janeiro, donde votará el domingo.
Lula, por su parte, hará una caminata por Copacabana, en Río de Janeiro, la mañana del sábado, y luego viajará a San Pablo para cerrar su campaña con una actividad similar por la tarde.