Abandonó las Ciencias Económicas por los animales y hoy es el veterinario que recorre los rincones más olvidados de San Juan
¿Qué llevó a un contador a convertirse en veterinario y recorrer los parajes más remotos de San Juan? La historia de Octavio Bordón, que cambió los números por los animales y hoy es un referente en salud pública animal.
Octavio Bordón dejó atrás una prometedora carrera en Ciencias Económicas para seguir su verdadera vocación: la veterinaria. Hoy, después de más de quince años de profesión, es un referente en la atención animal en los rincones más alejados de San Juan, donde durante una década llevó su conocimiento a comunidades que jamás habían tenido acceso a un especialista.
Su historia comenzó cuando, recién salido de la Escuela de Comercio, se inscribió en la facultad de Ciencias Económicas. Sin embargo, el destino le tenía preparado otro camino. En 2010 se recibió de veterinario y, casi sin proponérselo, encontró en la salud pública animal su verdadera misión.
El giro inesperado hacia la veterinaria
Bordón confiesa que su llegada a la veterinaria no fue algo planeado. “Yo estudiaba Ciencias Económicas. La verdad es que no te puedo decir por qué terminé siendo veterinario. Los animales, por supuesto que siempre me gustaron, pero eso no significa que quieras ser veterinario. Con el tiempo le encontré la vuelta desde otro lugar, desde la salud pública, y ahí descubrí que era lo que realmente quería hacer”, relató a Diario La Provincia SJ.
Después de recibirse, trabajó en distintos ámbitos hasta que halló un espacio donde sintió que podía marcar una diferencia real. “Me terminó gustando el tema de la salud pública, los quirófanos y ver el problema de los animales de la calle. De a poco me fui metiendo y hoy es la parte que más disfruto”, explicó.
Una década recorriendo el interior de San Juan
Durante diez años, Bordón trabajó para una empresa minera en Calingasta y también desarrolló tareas en Iglesia, 9 de Julio y otros departamentos. Allí se topó con una realidad muy distinta a la del Gran San Juan, donde la falta de veterinarios es una constante.
“No tienen veterinario, no tienen acceso a una consulta, ni siquiera tienen dónde comprar un medicamento. Eso es lo que más me gusta de mi trabajo: tratar de llevar una ayuda, por más pequeña que sea, siempre con el respaldo del Estado”, afirmó.
Ese contacto diario con vecinos y productores dejó una huella imborrable en su carrera. “La gente de Calingasta me sigue llamando por teléfono, aunque hace tres años que ya no trabajo allá. Me preguntan qué hacer con un animal o me piden una opinión porque no tienen a quién consultar. Muchas veces los puedo orientar por teléfono y eso ya les sirve”, contó.
El día que tuvo que castrar un guanaco
Su paso por el interior también le regaló anécdotas que nunca olvidará. Una de las más recordadas ocurrió en Calingasta, cuando debió esterilizar un guanaco criado por una familia con autorización de la Secretaría de Ambiente. “Nunca había castrado un guanaco. Tuve que consultar con colegas para aprender cómo hacerlo. Salió bien, aunque siguió siendo igual de bravo”, recordó entre risas.
También menciona intervenciones en carneros y otros animales poco frecuentes, situaciones en las que siempre recurrió a colegas con más experiencia. “Siempre hay alguien a quien llamar para pedir un consejo. Esa posibilidad de compartir experiencias entre colegas hace que uno siga aprendiendo todo el tiempo”, destacó.
El cambio en la relación con las mascotas
Con más de quince años de profesión, Bordón asegura que nota una transformación en la manera en que los sanjuaninos cuidan a sus animales. “Antes la gente discutía el precio de una consulta. Hoy entiende mucho más que tener una mascota implica destinar dinero para su salud y sus cuidados. Ese cambio es muy notorio”, sostuvo.
Sin embargo, considera que todavía falta avanzar en tenencia responsable. “La gente entiende que le conviene castrar a su mascota, pero muchas veces lo hace pensando en ahorrar dinero y no por el verdadero objetivo. Todavía falta mucha concientización”, señaló.
“La castración es la única herramienta real”
En el cierre de la entrevista, el veterinario remarcó que el control de la población animal sigue siendo uno de los grandes desafíos de la provincia y que la solución requiere un trabajo conjunto entre el Estado y la comunidad. “La castración es la única herramienta real que tenemos para solucionar el problema de los animales en situación de calle. Son tres patas fundamentales: educación, castración y sanidad. Si queremos menos animales abandonados y menos riesgos para las personas, ese es el camino”, concluyó.