Abel Pintos dejó al descubierto su inesperado oficio de la infancia en pleno programa
¿Qué oficio infantil desconocido confesó Abel Pintos en vivo? El cantante sorprendió a todos en “Es mi sueño” con una anécdota de su niñez, en una noche donde las lágrimas y la emoción también fueron protagonistas.
Una confesión inesperada del cantante bahiense en el jurado de “Es mi sueño” generó un momento de asombro y risas. Abel Pintos reveló que, de niño, se dedicaba a una actividad que nadie en el estudio podía imaginar. La anécdota surgió en medio del programa que conduce Guido Kaczka, mostrando una faceta desconocida del artista.
“Yo hacía huevos de Pascua cuando era chico para vender en el barrio”, soltó el músico sin previo aviso. La declaración provocó una reacción inmediata de incredulidad entre sus compañeros de panel.
La pregunta “¿En serio?” resonó en el estudio, mientras los demás jurados procesaban la imagen de un pequeño Abel emprendedor. Con su humor característico, el cantante cerró el tema diciendo: “Sí. Listo, no hay más. No hay remate. Les conté una cosa de mi vida, chicos”.
El momento se transformó en una reflexión sobre la vulnerabilidad. “Puedo abrir mi corazón sin que eso sugiera que tengan que reírse”, expresó Pintos, invitando a valorar la posibilidad de mostrarse sin filtros incluso en un programa de televisión.
La noche de las lágrimas: cuando un niño de 13 años emocionó al jurado
Pero la velada en “Es mi sueño” guardaba otra sorpresa cargada de emoción. Lorenzo Fiorotto, un joven de 13 años proveniente de Gualeguaychú, se subió al escenario para interpretar “Sin principio ni final”, uno de los grandes éxitos de Abel Pintos.
La potencia de la interpretación fue tal que el propio autor de la canción no pudo contener las lágrimas. Este hecho convirtió a Lorenzo en el primer participante de la temporada en lograr una reacción así en un miembro del jurado.
El panel completo, integrado además por La Mona Jiménez, Jimena Barón y Joaquín Levinton, se sumó a los elogios. La escena rápidamente se viralizó en redes sociales, capturando la atención del público.
El cierre no pudo ser más emotivo. Abel Pintos, superando su rol de juez, invitó a Lorenzo a cantar juntos en el escenario. Este dúo improvisado se transformó en uno de los momentos más compartidos y reproducidos de todo el ciclo.
Más allá de su talento vocal, el joven de Gualeguaychú sorprendió con sus intenciones. Expresó su deseo de orientar su carrera hacia actuaciones benéficas y a ayudar a niños necesitados, poniendo el costado social de la música por encima del reconocimiento personal.
La declaración generó una ola de complicidad y elogios entre los miembros del jurado. Para distender el clima cargado de emociones, Joaquín Levinton bromeó sobre el futuro profesional de Abel frente al talento del niño.
Frente a todo, Abel Pintos decidió dejar momentáneamente de lado la lógica competitiva del programa. Eligió priorizar la colaboración y el valor de un momento musical auténtico y conmovedor en vivo, marcando un antes y un después en la temporada.