María Cabana guarda silencio y deja las puertas abiertas al mediodía del 1 de noviembre. Detrás de ese gesto hay una creencia que su familia sostiene desde hace generaciones, y una mesa de panes con formas que pocos saben interpretar. ¿Qué significa cada figura?
En el norte de Jujuy, noviembre no empieza con un día cualquiera. Las familias de la Quebrada y de localidades como Humahuaca llevan semanas preparando panes con formas, comidas típicas, bebidas y altares para recibir a sus difuntos. La tradición sostiene que las almas regresan a visitar a los suyos durante los primeros días del mes, y cada hogar tiene su manera de esperarlas.
María Cabana y Mirta Contreras compartieron sus recuerdos y costumbres en una entrevista con Arriba Jujuy, en la previa del Día de Todos los Santos y del Día de los Fieles Difuntos, que se conmemora cada 2 de noviembre.
Cómo se espera la llegada de las almas
Cabana explicó que los preparativos arrancan con varios días de anticipación, sobre todo cuando se trata de un "alma nueva": una persona que murió hace poco y que será recordada por primera vez en estas fechas.
Según la creencia que se transmite de generación en generación, las almas llegan el 1 de noviembre al mediodía y se despiden al día siguiente. Para recibirlas, las familias arman un altar con fotografías, velas, flores, panes, bebidas y los platos que le gustaban al difunto.
En la casa de Cabana hay una costumbre que se mantiene intacta: al mediodía del 1 de noviembre, las puertas y ventanas quedan abiertas y la casa se sume en silencio. La creencia familiar indica que así las almas pueden entrar y compartir simbólicamente las ofrendas que se prepararon para ellas.
Escaleras, palomas y caballitos: qué significa cada figura de pan
Las figuras de masa son el corazón de la ofrenda, y ninguna está puesta al azar. Cabana detalló el significado de cada una:
Escaleras: representan el camino por el que las almas bajan y después vuelven.
Palomitas: simbolizan el amor y la paz.
Caballitos: se vinculan con el traslado simbólico de las comidas y las pertenencias que se ofrecen al difunto.
Figuras de hombres y mujeres: representan a las personas fallecidas.
Coronas: son el homenaje a los seres queridos y remiten a las que se llevan al cementerio.
En la familia de Cabana, muchas de estas figuras se hacen de a pares. Y el trabajo no es menor: preparar las ofrendas puede llevar varios días, especialmente en las casas donde se elaboran grandes cantidades de pan.
Humahuaca: vecinos que rezan, juegan y comparten
Mirta Contreras, oriunda de Humahuaca, recordó cómo se vivía esta fecha en su infancia, cuando las ofrendas no quedaban puertas adentro de cada casa sino que convocaban a toda la comunidad.
Los vecinos recorrían los hogares donde se habían armado altares para acompañar a las familias, rezar por los difuntos y pasar un rato juntos. Entre los juegos de esos encuentros aparecía el "pase el botón" o "pase la llave", en el que había que adivinar quién tenía el objeto escondido.
También había lugar para las historias: los adultos compartían cuentos, mitos y leyendas del norte, muchas de ellas ligadas a las almas y a las creencias populares. Y entre los sabores que Contreras asocia a su abuela están las empanadillas de cayote con blanqueo, que formaban parte de la ofrenda familiar.
El 2 de noviembre se levantan las ofrendas
El día en que las almas se despiden también tiene su ritual. Según contó Contreras, después de las visitas para rezar, los vecinos volvían al día siguiente para recibir una parte de lo que había quedado en los altares.
Así se compartían panes, comidas y bebidas con quienes habían acompañado las ceremonias. Entre las preparaciones típicas aparecía la chicha, la bebida característica de la región andina. La celebración terminaba siendo un espacio de encuentro entre vecinos y familiares.
Pasar la posta a los más chicos
Las dos entrevistadas coincidieron en que el objetivo principal es que estas costumbres no se pierdan. Cabana involucra a sus nietos en la elaboración de las figuras de pan y en el armado de la mesa de ofrendas para que aprendan qué significa cada cosa.
Incluso contó que, frente al entusiasmo de los chicos por Halloween, prefiere enseñarles primero las tradiciones de la familia. Contreras, por su parte, destacó que preparar las ofrendas reúne a distintas generaciones, porque todos participan en la cocina y en la organización del altar.
En Humahuaca y en otras localidades del norte jujeño, la llegada de noviembre va más allá del recuerdo de los difuntos: es una ocasión para compartir historias, fortalecer los lazos familiares y sostener las costumbres que forman parte de la identidad cultural de la provincia.