Absolvieron al “Chato” García Coronado y el caso de la cocina de Icaño da un giro inesperado
¿Pensabas que la causa de la cocina de Icaño había terminado? La absolución de García Coronado reabre el expediente y pone en duda la condena de los Barakat. Enterate de los detalles que nadie contó.
El 8 de julio, José Luis García Coronado, conocido como “Chato”, fue absuelto por el beneficio de la duda en un juicio oral federal. Estaba acusado de ser partícipe necesario en la fabricación de estupefacientes, un caso que se remonta a 2010 y que conmocionó a la provincia. La decisión judicial, que ya fue apelada por la fiscalía, abre un nuevo capítulo en una historia que lleva 16 años.
García Coronado, oriundo de Bolivia, había estado prófugo de la Justicia durante años. Su detención se produjo mucho después de que los hermanos Barakat, de origen sirio, fueran condenados en 2018 a 12 años de prisión por su participación en la misma estructura de fabricación de drogas. Ahora, su absolución plantea interrogantes sobre el futuro de esa condena.
¿Quién es García Coronado y por qué estaba acusado?
Conocido como “Chato”, García Coronado fue señalado por la fiscalía como parte de una organización dedicada a la fabricación de estupefacientes. Su participación habría sido clave para la elaboración de cocaína en una “cocina” descubierta en Icaño, departamento La Paz, tras el doble crimen de Ángel Chamez e Hiladia Vallejos, ocurrido el 13 de diciembre de 2010.
La investigación por ese asesinato derivó en el hallazgo de la cocina, donde se producía cocaína y se almacenaban precursores químicos. El seguimiento de esos precursores permitió a los investigadores reconstruir una trama que se extendía hasta Salvador Mazza, en la provincia de Salta, donde se establecieron vínculos comerciales con los Barakat y con García Coronado.
El juicio y la absolución
Durante el debate, García Coronado sostuvo que para la época de los hechos se encontraba en Bolivia, donde se dedicaba a vender lomitos y trabajar como taxista. Había permanecido detenido durante tres años antes de llegar a juicio. Su abogado intentó acordar un juicio abreviado que contemplaba el reconocimiento de responsabilidad y una pena de seis años, pero la Fiscalía se opuso y el planteo no prosperó.
El tribunal que lo absolvió estuvo integrado por Federico Bothamley y Abelardo Basbus, de Santiago del Estero, y Jorge Chamia, de La Rioja. Este tribunal fue diferente al que condenó a los Barakat en 2018, que estuvo compuesto por los jueces catamarqueños Juan Carlos Reynaga, Adolfo Raúl Guzmán y Enrique Lilljedahl.
La apelación de la fiscalía
La fiscal María Correa anunció que recurrirá la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal. En sus fundamentos, sostuvo: “Los jueces realizaron una equívoca valoración porque nosotros nunca lo acusamos de fabricación de estupefacientes, sino de su participación, y fue necesaria porque estaba inscripto en los organismos públicos correspondientes como habilitado para la compra y venta al por mayor de productos farmacéuticos”.
La absolución de García Coronado introduce una cuestión que excede su situación individual. Su participación había sido considerada por la acusación como necesaria dentro de la estructura investigada y era relevante para el agravante aplicado a los hermanos Barakat por la intervención de tres o más personas.
¿Qué pasará con la condena de los Barakat?
Si la absolución queda firme, deberá determinarse qué efecto tiene sobre ese agravante. No necesariamente implica modificar la condena, pero abre una discusión jurídica sobre una sentencia firme. La causa, que comenzó con el asesinato de Chamez y Vallejos, continuó con el descubrimiento de la cocina de cocaína, siguió el recorrido de los precursores y terminó con la condena de los Barakat, ahora incorpora una nueva instancia.
Después de 16 años, la historia de la “cocina” de Icaño todavía no encontró su último capítulo. García Coronado, que había reconocido su responsabilidad para un juicio abreviado, finalmente fue absuelto por la Justicia.