Abusaba de adolescentes con promesas de trabajo: la Justicia lo condenó a 12 años de prisión
¿Cómo logró captar a sus víctimas durante tanto tiempo sin ser descubierto? Los detalles del aberrante modus operandi que terminó con una condena de 12 años.
Un hombre que utilizaba falsas ofertas de empleo doméstico para captar a adolescentes en situación de vulnerabilidad fue condenado a 12 años de prisión en San Juan. La fiscal Adriana Ginestar reveló el escalofriante modus operandi del acusado.
José Alberto Furnari admitió su culpabilidad en un juicio abreviado y el tribunal unificó sus penas. El fallo fue dictado por los jueces Alberto Caballero, Mariano Carrera y Juan Gabriel Meglioli, quienes le impusieron siete años por el último caso de abuso sexual con acceso carnal.
Pero esto no era todo: Furnari ya tenía una condena previa de seis años por un delito similar contra la integridad sexual de una mujer, que incluía tenencia de imágenes de una menor. Al unificar ambas sentencias, la pena final quedó en 12 años de prisión efectiva.
¿Cómo elegía a sus víctimas?
La fiscalía detectó un patrón alarmante: todas las víctimas eran niñas adolescentes con un denominador común. "Vivían en situaciones de pobreza estructural", explicó Ginestar, quien detalló que el acusado se aprovechaba de esa necesidad económica extrema para someterlas.
El mecanismo era siempre el mismo: les ofrecía trabajo de limpieza en su casa a cambio de dinero. Una vez adentro, les proponía mantener relaciones sexuales. "En una relación de total asimetría, terminaban accediendo sin el consentimiento pleno que se necesita", remarcó la fiscal.
Las amenazas para mantener el silencio
Para asegurarse de que las víctimas no lo denunciaran, Furnari recurría a la extorsión. Según la investigación, les tomaba fotografías íntimas dentro del domicilio y luego las amenazaba con divulgar esas imágenes o con agredir físicamente a sus familiares.
La sombra de una red de prostitución
Durante la investigación, surgieron sospechas de que existía una red de explotación sexual detrás del condenado. La causa comenzó enfocada en la promoción y facilitación de la prostitución, pero tras un año de intenso trabajo no se lograron las pruebas necesarias.
Los investigadores revisaron cámaras de seguridad, peritaron dispositivos electrónicos y tomaron decenas de testimonios. Sin embargo, el tiempo jugó en contra: aunque la denuncia se radicó en 2025, los hechos habían ocurrido en 2020.
"Lamentablemente, no pudimos obtener la prueba suficiente que nos exige el sistema", admitió Ginestar, y por eso las personas investigadas por la presunta red fueron sobreseídas. Mientras tanto, Furnari ya comenzó a cumplir su condena tras las rejas.