Abusó de su ahijada de 10 años y le ofreció $500 para que no dijera nada: la condena
¿Qué pasó con el hombre que abusó de su ahijada en Rawson? La justicia lo condenó, pero no irá a la cárcel. Conocé los detalles de la sentencia y la dura prohibición que deberá cumplir.
Un hombre de Rawson fue condenado por abusar sexualmente de su ahijada cuando la niña tenía apenas 10 años. El caso, que estremeció a la comunidad, se resolvió con un juicio abreviado que lo dejó a pocos pasos de la cárcel, pero con una durísima condición: no podrá acercarse a la víctima ni por 300 metros.
La condena se dictó este viernes en los tribunales de San Juan. El acusado, identificado como J.A.C., aceptó los hechos y la pena acordada con la fiscalía, una modalidad que evitó un debate oral completo. La víctima, que hoy tiene 17 años, revivió el calvario que vivió durante el juicio.
Qué pasó aquella madrugada
Según la investigación, la nena se había quedado a dormir en la casa de su padrino. Cerca de las 10 de la mañana, mientras descansaba en una habitación donde también dormían las hijas del acusado, se despertó al sentir que la tocaban y la besaban.
Al abrir los ojos, vio que J.A.C. se había acostado a su lado y le había bajado los pantalones con los que había ido a dormir. Asustada, la pequeña salió corriendo hacia la cocina. Allí, el hombre le habría dicho que no contara nada y, según la acusación, le ofreció $500 para que guardara silencio.
La figura penal y la condena
El caso se encuadró como abuso sexual agravado por la guarda y la convivencia preexistente, una figura que contempla una pena más grave cuando existe una relación de cuidado, confianza o convivencia entre el autor y la víctima.
La jueza de garantías, Verónica Chicón, hizo lugar al acuerdo entre la fiscal Valentina Bucciarelli, el acusado y su defensa, Horacio Merino, y condenó a J.A.C. a 3 años de prisión de cumplimiento condicional. Esto significa que el hombre no irá a la cárcel, pero deberá cumplir las condiciones impuestas por la Justicia durante ese período.
Además, se ordenó una prohibición de acercamiento y contacto de al menos 300 metros respecto de la víctima, su domicilio y los lugares que frecuenta. También tiene prohibido hostigarla o realizar actos de perturbación, de manera directa o a través de terceros, durante tres años.
Si incumple esas reglas o comete un nuevo delito, la situación podría agravarse y terminar tras las rejas.