Abusó de su hija desde los 6 años, escapó 13 y ahora la Justicia tiene la última palabra
¿Qué deberá decidir la Suprema Corte bonaerense para que el hombre acusado de abusar de su hija desde los 6 años vuelva a enfrentar un juicio? La causa que parecía cerrada tiene una nueva oportunidad.
Florencia Montes de Oca denunció a su padre en 2009 por abusos sexuales que sufrió entre los 6 y los 12 años. El hombre estuvo prófugo más de una década y, cuando lo detuvieron, quedó libre a los cuatro días porque la causa estaba prescripta. Ahora, la Suprema Corte bonaerense debe revisar si los tribunales omitieron aplicar tratados internacionales que protegen a las víctimas.
La historia de Florencia empezó a cambiar cuando se animó a hablar. Tenía 14 años cuando le contó a su mamá lo que su padre, Jorge Osmar Montes de Oca, le había hecho durante años. Según su denuncia, los abusos fueron sistemáticos desde que ella tenía 6 años hasta los 12.
“Cuando cumplí los 14, me animé a contárselo a mi mamá. Me acuerdo de que esa noche lloré mucho, por horas en mi pieza, porque siempre me imaginaba cómo iba a ser ese día, pero me daba miedo, vergüenza o pensaba que no me iban a creer y tener que seguir conviviendo con esa persona”, relató Florencia a TN.
La reacción de su madre fue inmediata. “Le dije: ‘Mi papá abusó de mí desde que era chica’. Su cara se puso pálida y me dijo: ‘No te preocupes, nos vamos’”. Esa misma madrugada, la mujer llamó a familiares para enfrentar al hombre, pero él logró escapar antes de que llegara la policía.
Una fuga de 13 años y una captura de cuatro días
La denuncia se radicó en la DDI de La Plata. Un estudio pericial constató los abusos y el juzgado ordenó la captura nacional e internacional. Sin embargo, el acusado huyó en su camioneta y no se supo más de él durante 13 años.
El caso se destrabó gracias a una entrevista televisiva de Florencia. “Una persona vio la nota, se contactó conmigo y me dijo que estaba viviendo en San Luis hacía 10 años y que estaba usando otro nombre”, contó la joven, que para entonces ya era mayor de edad y contrató a los abogados Jennifer Salaberry y Lautaro Slpizer, quienes tomaron el caso en 2022.
Según los letrados, en apenas dos semanas lograron ubicarlo. “Fuimos con todos esos datos a la DDI, le pedíamos que se hiciera un allanamiento donde sabíamos que vivía y trabajaba. Nos decían que no podían, que solo podían detenerlo en la vía pública”, explicaron.
La investigación por “abuso sexual con acceso carnal agravado” a cargo de la fiscal Virginia Bravo, de la UFI N° 7 de La Plata, había permanecido estancada durante años. “Hubo mucho destrato de parte de la Justicia. Cuando mi mamá iba a preguntar si había avanzado la causa, le decían que tenía que esperar, que había muchos casos como el de su hija”, reveló Florencia.
Finalmente, la Policía Federal detuvo a Montes de Oca mientras caminaba por las calles de San Luis. Pero su defensa presentó un hábeas corpus argumentando que la causa estaba prescripta y el hombre recuperó la libertad solo cuatro días después.
El recorrido judicial y la discusión sobre la prescripción
El juzgado de primera instancia declaró extinguida la acción penal por prescripción. La Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de La Plata confirmó esa decisión el 18 de diciembre de 2024, con un voto en minoría que propuso analizar el caso bajo los tratados internacionales de protección de la niñez.
La querella intentó llegar al Tribunal de Casación Penal, pero el recurso fue declarado inadmisible y la Sala III rechazó la queja el 25 de junio de este año. Ante eso, la defensa de la víctima presentó un recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley.
El 6 de octubre pasado, los jueces de la Sala III del Tribunal de Casación, Victor Violini y Ricardo Borinsky, declararon parcialmente admisible ese recurso y enviaron la causa a la Suprema Corte bonaerense. El máximo tribunal provincial deberá revisar si los tribunales anteriores omitieron aplicar normas internacionales con jerarquía constitucional, como la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención de Belém do Pará.
El reclamo de la víctima y el debate sobre la perspectiva de género y niñez
Los abogados sostienen que la prescripción se aplicó de manera “estrictamente formal”, sin perspectiva de niñez ni de género. Argumentan que los abusos ocurrieron en un contexto de violencia intrafamiliar, con una “fuerte asimetría de poder” entre padre e hija, y que la demora del Estado en encontrar al acusado “termina operando en contra de esas víctimas y en favor de la impunidad del agresor”.
“La víctima, al momento de los hechos denunciados, no era una persona adulta en condiciones de autonomía plena, sino una niña inserta en una relación profundamente asimétrica de poder respecto de quien ejercía simultáneamente sobre ella autoridad parental, ascendencia emocional y poder de disciplinamiento”, afirmaron los letrados.
El planteo de la querella es que “la interpretación rígida de los plazos de prescripción, sin considerar el contexto de violencia y las obligaciones internacionales asumidas por el Estado argentino implica vaciar de contenido la protección jurídica a las víctimas de abuso sexual infantil”.
La Suprema Corte bonaerense deberá decidir ahora si corresponde aplicar los tratados internacionales y permitir que el acusado sea juzgado, o si la causa queda definitivamente cerrada por prescripción, como resolvieron las instancias anteriores.
El desesperado pedido de Florencia
“Las víctimas hablamos cuando podemos y, cuando podemos hablar, no tenemos quien nos resguarde. Yo tengo la suerte de que a mí mi mamá me creyó y no tuve que convivir más con él. Pero hay casos en que no les creen y tienen que seguir viviendo con el abusador o se lo tienen que cruzar en la calle”, aseguró Florencia.
“Por suerte nunca me lo crucé porque sigue en San Luis, pero pasó tanto tiempo que la causa estaba por prescribir. Eso se puede revertir gracias a mi mamá, que luchó para que lo encontraran, y yo, que cuando cumplí la mayoría de edad, ya éramos dos luchando”, sostuvo.
Mientras intenta rehacer su vida, la mujer describió el peso que carga: “Esto lo vivo con dolor, con sufrimiento, con miedo. Esto es una injusticia y no me arrastra no solamente a mí, sino a toda mi familia. Hoy yo tengo hijos y no tendría que estar contándoles lo que me pasó”.
“No somos un papel, un caso o un escrito. Somos personas y tenemos una historia que contar. Yo quiero creer en la Justicia, pero es superlenta y no está siendo justa. A él lo encontraron gracias a nosotros, porque la fiscalía no hizo nada. Pero por decisión de la justicia sigue libre y caminando tranquilo por la calle. Mientras tanto, yo sigo con tratamiento psicológico”, dijo.
“Yo hoy lo puedo hablar porque fueron años de terapia, de poder poner en palabras todo lo que sufrí y viví”, agregó.
“Yo ya hice todo lo que pude. Le pedí a Dios que me ayude y que la causa haya llegado a la Suprema Corte, para mí, es un empujoncito para seguir adelante. Es una lucha que todavía no terminó, pero necesito que esto se cierre de una vez”, expresó entre lágrimas.
“Yo necesito que se haga justicia para poder cerrar este ciclo, para poder continuar con mi vida y no tener que levantarme todos los días a intentar pedir algo que es un derecho. Quiero que esto sea un ejemplo para otras mujeres que necesitan denunciar y no se animan, porque si todo queda en la nada, das a entender que denunciar no sirve para nada”, cerró.