AC/DC electrificó el Monumental: El regreso que los tucumanos esperaban desde 2009
El Monumental tembló con el regreso de una leyenda. ¿Lograron AC/DC superar la histórica noche de 2009? Los detalles del show que reconectó a una generación con el rock más puro.
La noche en el Estadio Monumental se transformó en una descarga pura de rock clásico cuando AC/DC volvió a pisar suelo argentino. Con un repertorio plagado de himnos y una energía que desmintió el paso del tiempo, la banda australiana reconectó de manera inmediata con un público ferviente, reviviendo la mística de su legendaria visita pasada.
La atmósfera comenzó a cargarse desde la previa. Las tribunas, repletas, ya lucían las icónicas “horns” rojas, recreando la postal de 2009, mientras sonaban temas de Black Sabbath en homenaje a Ozzy Osbourne. La expectativa era palpable, un caldo de cultivo perfecto para lo que se avecinaba.
Puntuales, a las 21:04, el ritual comenzó. Angus Young, con su inseparable uniforme escolar, lideró el ataque inicial con “If You Want Blood (You’ve Got It)”. No hubo preámbulos ni rodeos; fue una declaración de intenciones. Minutos más tarde, los primeros acordes de “Back in Black” detonaron la primera gran explosión colectiva en las gradas, sellando un pacto de rock and roll para toda la noche.


Una seguidilla de himnos que no dio respiro
El recital se desarrolló como una sucesión imparable de clásicos. “Thunderstruck” llegó con una puesta en escena que simuló una tormenta eléctrica, convirtiéndose en uno de los momentos más aclamados. La mística se intensificó con “Hells Bells”, cuando la icónica campana descendió sobre el escenario, sumergiendo al Monumental en el sonido característico de la banda.
Thunderstruck, aunque perezca el mundo… pic.twitter.com/V7m0xdsY9b
— Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) March 24, 2026


Cuando “Highway to Hell” resonó en el aire, se confirmó la comunión total. El público, convertido en un coro masivo, acompañó cada verso como parte de un ritual compartido. La banda, con Brian Johnson arengando a la multitud y una base rítmica sólida e implacable, optó por la fórmula segura: rock directo, sin artificios y demoledoramente efectivo.
No hubo espacio para sorpresas en el setlist ni pausas extensas. AC/DC apostó a consolidar su legado a través de los temas que forjaron su historia, demostrando que la esencia del rock duro permanece intacta. Más allá de los años y los cambios en su formación, la noche sirvió para reafirmar su lugar como una de las bandas más influyentes.
En el corazón del Estadio Monumental, quedó una certeza: el vínculo visceral entre AC/DC y el público argentino no solo sigue vivo, sino que arde con la misma intensidad de siempre. Una lección de rock and roll que resonó en cada rincón del país.
