Ace, el robot de Sony que juega al ping pong y vence a jugadores de élite
El robot Ace, creado por Sony AI, venció a jugadores experimentados de ping pong en partidos reales, demostrando un alto nivel de precisión y velocidad.
El robot Ace, desarrollado por Sony AI, logró vencer a jugadores experimentados de tenis de mesa en partidos reales, marcando un hito en la robótica deportiva.
Denominado Ace, este dispositivo experto en tenis de mesa emerge de la división de Sony abocada a la inteligencia artificial. Según sus desarrolladores, tuvo un mejor desempeño en partidas contra humanos que practican ping pong 20 horas cada semana.
Así es Ace, el robot que juega al ping pong
La máquina ganó varios partidos a jugadores experimentados. Según Science Alert, “esto representa una de las demostraciones más contundentes hasta la fecha de un robot, alcanzando un alto nivel en un juego rápido e interactivo” que exige tomar decisiones en fracciones de segundo y aplicar potencia.

Para jugar al ping pong, Ace cuenta con un sistema que combina sensores de alta velocidad, componentes robóticos y resoluciones mediante inteligencia artificial.
“Esta investigación ha demostrado que un robot autónomo puede, de hecho, ganar en un deporte competitivo, igualando o superando el tiempo de reacción y la capacidad de toma de decisiones de los humanos en un espacio físico”, dijo Peter Dürr, director de Sony AI y líder del proyecto.
Ace se basa en el trabajo previo del equipo, un agente llamado “Gran Turismo Sophy” que superó a humanos en el videojuego Gran Turismo. Las experiencias más allá de los entornos virtuales resultan más desafiantes.
La máquina se enfrentó a siete jugadores humanos, incluyendo profesionales de la liga japonesa. De 13 partidos ganó siete, devolviendo con éxito el 75% de los golpes. Contra los profesionales, solo ganó una vez.
Los detalles fueron publicados en la revista Nature.
“Este avance es mucho más importante que el tenis de mesa”, señaló Peter Stone, científico jefe de IA en Sony. “Representa un hito en la investigación de la IA, demostrando, por primera vez, que un sistema puede percibir, razonar y actuar eficazmente en entornos complejos y cambiantes del mundo real que exigen precisión y velocidad”, agregó.
“Una vez que la IA pueda operar al nivel de un experto humano en estas condiciones, se abrirá la puerta a una nueva clase de aplicaciones prácticas que antes eran inalcanzables”, concluyó.