Acompañantes terapéuticos de Catamarca llevan meses sin cobrar y peligran las terapias
Hay un dato que preocupa todavía más que la demora en los pagos: lo que puede pasar si las terapias se cortan.
La crisis de pagos en el sistema de discapacidad golpea a Catamarca: hay acompañantes terapéuticos que no cobran desde mayo y las familias no pueden afrontar los tratamientos por sus propios medios. Así lo advirtió Griselda Bazán, referente de APIFADIM, en medio de la paralización de la cadena de pagos que afecta a todo el país.
La Superintendencia de Servicios de Salud dejó de girar fondos a las obras sociales y prepagas, lo que interrumpió los pagos a los prestadores. En la provincia, la preocupación crece por el impacto que esto puede tener en la continuidad de las terapias y los acompañamientos.
Bazán explicó que los acompañantes terapéuticos están sin cobrar y que la situación se arrastra desde hace meses. "Están sin cobrar. Sabemos que el tema de los acompañantes terapéuticos están sin cobrar. Pero bueno, con la esperanza de que en septiembre, de que en agosto, de que en julio, pero aún no se deja abonado", señaló.
La referente remarcó que detrás de cada expediente hay personas que dependen de estos servicios. "Acá no somos solamente números, no somos solamente expedientes. Acá detrás de cada expediente, de cada situación, hay un fonoaudiólogo, hay un kinesiólogo, hay un terapista ocupacional, hay un acompañante que son los que asisten y atienden a la población", enfatizó.
Un sistema que ya era frágil
La situación se agrava por las características del sistema de atención en Catamarca. Según Bazán, la provincia no cuenta con suficientes profesionales ni espacios de rehabilitación para cubrir toda la demanda, y eso se siente con más fuerza en el interior.
"Un centro de rehabilitación no va a dar abasto. Nunca lo dio abasto. Nunca fue lo suficiente. Imagínense la gente del interior. Lo sufre peor", afirmó.
Uno de los riesgos más concretos es que la falta de pago termine recayendo sobre las familias. Bazán advirtió que muchos hogares no tienen capacidad económica para pagar de manera particular los tratamientos que hoy cubre el sistema de prestaciones.
"Esto no es un privilegio, son derechos. Y todo lo que se tiene y se busca y se necesita es garantizar la calidad de vida de nuestros hijos", expresó.
La referente puso el foco en las consecuencias de interrumpir una terapia. "Si mi hija no hace terapia, si no va al kinesiólogo, si no se desplaza, se daña, se mueve, tiene poca esperanza de vida. Estamos hablando de eso", señaló.
Bazán sostuvo que las dificultades no son nuevas y que las organizaciones vienen reclamando desde hace años por mejores condiciones de atención y mayor cobertura. "Estamos retrocediendo todo lo que se ha logrado, lo que ha sido ínfimo, que es poco, que es una lucha que nos lleva años y que de pronto se ve vulnerado y retrocedemos", manifestó.